lunes, 17 de febrero de 2014

Afirmaciòn


La afirmación de que Jesús es el Mesías, es la afirmación de que en ése Jesús. El Jesús del pesebre, el Jesús que se cansa y tiene sed, el Jesús que llora de angustia y muere en la Cruz; ese Jesús que muere sin odio, perdonando, amando y padeciendo, ese es el Mesías.
Descubrir que el camino inesperado de la salvación de Dios está en ese Hombre, eso es afirmar que Jesús es el Cristo. ¿Qué maravilla! ¿Y qué es negar eso, de lo cual nos libre Dios? Negar eso es decir una de dos cosas: o que Jesús no es el Mesías, o que el Mesías es otro. ¡Las dos cosas son terribles! ¡Y se convierten en terribles adversarios contra Cristo! ¡Se convierten en el mensaje del anticristo!
Si digo que Jesús no es el Mesías, estoy diciendo que la manera de amar de Jesús, de enseñar de Jesús, de este Señor que murió en la Cruz, que eso no es tener la unción de Dios, y por lo tanto, que esa no es la vida que Dios ha enviado como salvación, y por lo tanto, que ese camino es perdido.
Y si ese camino es perdido,"comamos y bebamos que mañana moriremos", "quedémonos con los bienes presentes", "aferrémonos a lo que ya se puede disfrutar", "hundamos al débil", "y qué importa la justicia y qué importa la verdad".
Como a Cristo no le faltó, decía Santa Teresa de Jesús, "no le faltó ojal ni hebilla en el amor", como "amó hasta el extremo" San Juan 13,1, según dice el evangelio de Juan, como Él nos amó hasta el extremo, como nada le faltó en el amor, cambiar de Mesías no es buscar más amor, sino buscar menos dolor.
Por eso la Carta de Juan quiere que nosotros descubramos quién es el Mesías, que nos demos cuenta por cuál camino es que viene la salvación, por dónde y cómo nos ha llegado la redención a nosotros, para que en ese descubrimiento, permanezcamos llenos de fe, llenos de gratitud, llenos de gracia y llenos de amor.  Como se puede ver, esta Primera Carta de Juan es una maravillosa enseñanza, una preciosa mensajePreciso‬!

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