domingo, 23 de febrero de 2014

Conocimiento

 
Una buena conducta, una buena conducta, es decir, el conocimiento se pone a prueba en las obras.
La gran mayoría de aquellos inteligentes y de esos genios, tenían muchos conocimientos, pero el problema está en la conducta. Es la vida, podríamos traducir, es la vida la que tiene que hablar de los que tú conoces, de lo que tú crees de lo que tú piensas.
Es decir, que el gran criterio que nos ofrece Santiago es: mantenga su pensamiento cerca de la vida y mantenga su vida cerca de su pensamiento. Ahí está el criterio. ¿Qué quiere decir mantenga el pensamiento cerca de la vida? Quiere decir que tenemos que ocuparnos ante todo en aprender aquellas cosas que nos hacen mejores, que nos hacen buenos, que nos hacen puros, que nos hacen amables, que nos hacen constructores de la paz.
El pensamiento esté cerca de la vida.
Busca en tu pensamiento, busca en conocer qué es lo que necesitas para vivir mejor, para darle la gloria a Dios con tu vida, para servir mejor a los hermanos, para crecer en estas cosas que nos ha dicho él: crecer en la amabilidad, en la pureza, en el servicio, en la construcción de la paz. Eso significa que el pensamiento esté cerca de la vida.
Pero lo otro también es cierto: que la vida esté cerca del pensamiento. ¿Eso qué quiere decir? Que si tienes unos pensamientos altos, puros, bellos: "Demuéstralo con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría" Santiago 3,13. Una buena conducta.
Entonces es bonito mantener esas dos cosas unidas. Un pensamiento cerca de la vida, ¿en qué debo ocuparme? ¿Qué debo estudiar sobre todo? Debo estudiar lo que lo que me puede ayudar más en la vida, en la vida real. Y eso significa, de acuerdo con lo que nos dice el Apóstol Santiago, la pureza, la misericordia, la construcción de la paz, eso es lo que debo trabajar, eso es lo que debo estudiar.
Pero luego, que la vida esté cerca del pensamiento. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que mantengamos la conducta cercana a esos ideales que tenemos en la cabeza. Hay que mantener el ideal. Que a veces nos cuesta trabajo, que a veces somos incoherentes, eso es cierto, pero hay que mantener la vida cerca de ese pensamiento.  La amabilidad. Nos dice  el Apóstol Santiago: "La sabiduría tiene como una característica la amabilidad" Santiago 3,13.  

La amabilidad es lo propio del que tiene la puerta abierta. A veces el estudio se convierte, como se ha dicho, en una torre de marfil, ¿no? A veces los estudios nos separan .
Amabilidad quiere decir una puerta abierta. Que tu hermano pueda ascender contigo hacia la verdad que tú amas; y que la verdad que tú conquistas tenga siempre un canal para llegar hacia lo que tu crees. La  Carta de Santiago toma ese tema tan querido para la literatura sapiencial, que recibe su nombre precisamente de la sabiduría.
 El tema de Santiago es muy antiguo y es siempre actual: es la relación entre el conocimiento y la vida. "¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido?" Carta de Santiago 3,13. Eso se refiere al conocimiento. "Que lo demuestre con una buena conducta" Carta de Santiago 3,13.
La relación entre lo que se sabe o lo que se cree,  lo que se pràctica, lo que se vive,  es la coherencia: lo que nosotros sabemos y lo que nosotros vivimos, el problema entre la fe y la vida, o la división que a veces se presenta entre la fe y la vida.
 El Apóstol nos da unas claves que debemos enamorarnos de la verdadera sabiduría. Como la Carta de Santiago tiene ese tono tan áspero, a veces se puede perder de vista que no sólo ofrece denuncias sino también remedios. Hay un remedio que se ofrece: "Enamórate de la verdadera sabiduría, y De su misma belleza, de su misma riqueza, tu vida irá encontrando esa unidad, esa armonía que sabes que necesitas".
 Tomar la actitud del discípulo. Si NO se considera dueño del conocimiento, sino que  se declara perpetuo y eterno discípulo, entonces la actitud cambia  Se aprende, cuánta distancia le falta por recorrer, recibiendo, más de una lección de humildad y por lo tanto de entendimiento con los demás. Recordar la oración del Padre Nuestro.
Esa actitud de ver qué puedo encontrar de bueno en la persona, desarma todas las estrategias del mal. Cuando se toma la actitud del discípulo : "Voy a ver qué es lo bueno que puedo aprender de esa persona", ya uno no se fija sólo en lo negativo, y más tarde o más temprano encuentra puentes de entendimiento, y se restauran la unidad y la comunidad.
Lo mismo vale cuando se cae en cuenta de que todo lo que tiene por aprender de la Escritura y de todo lo que tiene por aprender de la vida misma. Cuando  se declara persona de experiencia, cuando se dice: "Yo ya lo sé", entonces es cuando quiere ser maestro de todo el mundo. Pero, resulta que los demás no están tan dispuestos a ser nuestros discípulos como nosotros queremos ser sus maestros.
Si se toma la actitud humilde del verdadero sabio. Recordemos aquella frase de San Agustín: "¡Ay de mí que ni siquiera sé cuánto ignoro!". Una persona que tiene esa actitud, pues, es una persona que inevitablemente cultiva la humildad y que está dispuesta a escuchar, lo que facilita enormemente la vida, y por supuesto también la vida diaria, la vida cotidiana, la vida en su expresión más sencilla.  Ese elogio brevísimo pero elocuente que hace el Apóstol Santiago sobre la sabiduría, indica una perspectiva que algunos llaman, "perspectiva estética sobre la vida", estética en el sentido de apreciar la belleza. La amargura se acumula en el corazón porque se pierde el sentido de la belleza. Hay una frase que es popular en la cultura anglosajona: "Toma tiempo para sentir el aroma de las flores". "¡ No corras tanto! ¡ No corras tanto! Toma tiempo para disfrutar lo pequeño".  Eso pequeño , hermoso, va trayendo paz, va serenandote.

"Ahí tenéis el caso de un epiléptico. Y la Biblia dice que, "endemoniado" San Marcos 9,25, donde se ve que la Biblia llamaba acción del demonio lo que hoy sabemos que era enfermedad psicológica o psiquiátrica".
"O sea que no hay tales demonios, que todo lo del demonio es una cuestión mitológica que pertenece a una etapa precientífica de la humanidad. Ahora que tenemos todos esos scanners magnéticos, que tenemos sustancias de contraste y que tenemos mil modos de aproximarnos al cerebro y a los problemas neurológicos, ya nosotros no tenemos que creer en estas cosas".



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