domingo, 16 de febrero de 2014

Aspecto

 
¡Cristo! Cristo, Ése es Él, el Ungido del Padre.  Esa unción, que el Padre le ha dado a Jesús, la unción que lo hizo Cristo, es el don del Espíritu Santo. Ese don del Espíritu no es sólo para su Hijo, sino es para todos nosotros, los que creemos en ese Hijo.
Si admitimos, si creemos en Jesús, si invocando su Nombre pedimos el Espíritu, también nosotros recibimos esta unción,  también Dios hace cosas maravillosas a través de nosotros; es decir, maravillosas a los ojos de este mundo.
Lo que en realidad importa, no es lo que el mundo diga, si somos o no maravillosos, sino que el Padre Celestial pueda repetir en nosotros estas palabras, que Dios Padre lo pueda decir de ti y de mí cuando te unja con el Espíritu Santo: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo mi complacencia" San Mateo 3,17.
1 San Juan 4,17

Quienes os dedicáis a la comunicación en cualquiera de los aspectos, estáis apostando por la dignidad del ser humano y la cultura del encuentro. No es una labor pequeña".
"La comunicación debe estar siempre al servicio del bien de los demás. No estamos hechos para nosotros mismos sino para los otros. Sólo a aquellos a los que ofrecemos la verdad, les estamos haciendo más plenamente humanos, porque la humanidad sólo se realiza con la verdad. Ese servicio hace posible la cultura del encuentro.
Jesús sigue haciendo el retrato y la fisonomía de sus discípulos y seguidores en el famoso Sermón de la Montaña (Mateo, capítulos 5-7). Además de las bienaventuranzas, que nos marcaban el camino de la auténtica felicidad, Jesús usa dos imágenes expresivas: quien lleve el nombre de cristiano debe ser sal y luz en estos Puntos de la idea principal:
mundo (evangelio
).

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