jueves, 6 de febrero de 2014

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Ciudad del Vaticano, 04 de febrero de 2014 (Zenit.org) Rocío Lancho García | 1896 hits
« Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza » Estas son las palabras del apóstol San Pablo que el Santo Padre propone como referencia para la reflexión por la Cuaresma.

Palabras que "nos dicen cuál es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el poder y la  riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza". Francisco recuerda que Cristo se hizo pobre, se acercó a cada uno de nosotros, se desnudó, se "vació" para ser en todo semejante a nosotros. Y la razón de todo esto es "el amor divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama". Porque "la caridad, el amor es compartir en todo la suerte del amado" y "el amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias". De este modo, el Papa indica que "la finalidad de Jesús al hacerse pobre no es la pobreza en sí misma, para enriqueceros con su pobreza". Por este motivo, "Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica". El Pontífice recuerda en este mensaje que Jesús se hizo bautizar para estar en medio de la gente y "cargar con el peso de nuestros pecados".

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