jueves, 6 de febrero de 2014

Referencia

 
El ser humano, tanto en su interioridad como en su exterioridad, no puede ser plenamente comprendido si no se le reconoce abierto a la trascendencia.

Privado de su referencia a Dios, el ser humano no puede responder a los interrogantes fundamentales que agitan y agitarán siempre su corazón en lo concerniente al fin, y por tanto, al sentido de su existencia.

En consecuencia, ni siquiera es posible incorporar en la sociedad aquellos valores éticos que por sí solos pueden permitir una convivencia digna del ser humano.

El destino del ser humano sin su referencia a Dios no puede ser sino la desolación de la angustia que conduce a la desesperación.

Solo si se hace referencia al Dios-Amor, que se ha revelado en Jesucristo, el ser humano puede encontrar el sentido de su existencia y vivir en la esperanza, a pesar de la experiencia de los males que hieren su existencia personal y la sociedad en la que vive.

La esperanza ayuda a que el ser humano se abra al compromiso generoso en la sociedad en que vive para poderla mejorar.

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