miércoles, 2 de noviembre de 2016

brota









Es algo que brota en todos los corazones, pero Jesús nos dice que "el árbol se conoce por sus frutos" San Mateo 7,20.
Este árbol de las peticiones crece en todas partes, hay que ver la calidad de fruto que da en cada una de esas partes, es decir, en cada corazón; hay que ver cuál es el fruto que da, que por decirlo más sencillamente, hay que ver cuál es la calidad de nuestras peticiones.
Todos los seres humanos o casi todos oramos, y de alguna u otra forma, pedimos. No se aparta de esta misma regla el mismo Señor Jesucristo que pidió y dio tantas cosas y dijo: "Lo que pida al Padre me lo concederá” San Mateo 18,19.
No se exime Jesucristo de esta ley universal, pero lo que pide cada corazón muestra el amor y el interés que hay en cada uno de ellos.
 “Dime qué pides cuando oras, y te diré quién eres"; dime como es tu oración de petición, y te diré qué intereses hay en tu alma y te diré, cuál es la estatura, cuál es el recorrido, cuál es la profundidad de la vida del Espíritu en ti”.

Está claro que sólo en la oración está la clave del crecimiento espiritual, y por consiguiente, de la fecundidad apostólica, y  la evangelización de la vida toda de la Iglesia.

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