Logramos incorporar de tal modo nuestra voluntad a la de Dios,
que incluso aquellas cosas que parecerían imposibles, esas conversiones, esas
transformaciones de las que a veces desesperamos, incluso esas son posibles
para un corazón que todo lo espera de Él. Y este es el día Unamos nuestras luces, como esas que tienen en
sus manos, unamos nuestras luces a la hoguera de Dios, y en esta fogata del
amor que se ofrece, del amor que se parte para poder repartirse, en esta fogata
acrecentemos nuestro amor, para ser enteramente de la Presentación, enteramente
de la caridad.
La oración no consiste en convencer a Dios; la oración consiste
en abrir la puerta para que Él, que es tu gran Aliado, pueda batallar junto a
ti, pueda defender tu causa.
La oración no es un cambio que nosotros producimos en Dios; la
oración es el cambio, la oportunidad que nosotros le damos a Dios para que Él
cambie lo que nosotros somos, lo que nosotros pensamos, lo que nosotros decimos
y obramos, y esperamos también.
Quisiera que esa frase quedara
bien grabada en el corazón de todos : “La oración es la oportunidad que le doy
a mi gran Aliado”. Tengo un Aliado grande. Yo no sólo tengo grandes problemas
para Cristo, sino tengo un gran Cristo para mis problemas.
Tengo un gran Aliado, pero tengo que dejarlo obrar, tengo que
darle oportunidad a Él para que obre. La
oración es eso, la oración es abrirse a las obras, a los planes, abrirse al
tamaño de Dios.
Muchas veces uno entra a la oración solamente cuando ha
descubierto las propias limitaciones. Hasta cierto punto es normal que suceda
así. Uno descubre que es limitado y entonces se abre al Infinito, se abre al
Ilimitado, al que no tiene límites: Dios nuestro Señor.
Se empieza a orar cuando descubre que Dios de pronto tiene ideas
mejores que las nuestras. A Dios se le pueden ocurrir cosas que a mí no se me
han ocurrido. Él ve lo que yo no estoy viendo. Los planes de Él van más allá de
lo que yo quisiera planear, planificar. Como Dios es más grande, entonces yo le
doy oportunidad al más grande.
La oración es darle la oportunidad al gran Aliado, al Aliado
grande que tenemos. Darle una oportunidad a Él para que obre, darle una
oportunidad a Él para que se luzca.
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