domingo, 27 de noviembre de 2016

Incorporar









Nuestra primer tarea, en este tiempo es la de abrir bien los ojos, la de abrir bien el corazón y la de aspirar el aroma, el suave aroma de la generosidad de Dios y de María.
 Doble regalo de Dios y del pueblo de Dios.En este tiempo de tantos aromas lo primero es aspirar esos aromas de generosidad, de gracia; lo primero es dejar que se pegue a nuestra ropa, a nuestro cuerpo, a nuestro corazón ese amor, que se peguen esos amores a nosotros, que podamos deleitarnos en esos amores. Viendo amar, seguramente nos moverá el amor; y viendo amar, llegará el día en el que todos nosotros unamos nuestra pequeña lamparita a estas hogueras de amor; y viendo amar, llegará el momento en que también nosotros unamos tímidamente nuestro canto a los cánticos de alabanza de los Ángeles y de la misma Virgen.
En ese momento, sólo en ese momento, podremos empezar también nosotros a presentarnos enteramente a Dios, a buscar que su voluntad sea nuestra dicha, y a encontrar en Él y sólo en Él nuestra fortaleza 

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