sábado, 4 de febrero de 2017

Malaquìas 3,20-Salmo 97

El Espíritu Santo los ilumine para que ayuden a vivir y a testimoniar el gozo del Evangelio”. Malaquías 3, 19-20: “Brillará para ustedes el sol de justicia”.
Salmo 97: “Toda la tierra ha visto al Salvador”.
II Tesalonicenses 3, 7-12: “El que no quiera trabajar, que no coma”.
. "Con la perseverancia, nos dice Jesús, salvarán sus vidas" San Lucas 21,19.Lucas 21, 5-19: Si perseveran con paciencia, salvarán sus almas Luc 21,11  "Jesús tomó resueltamente camino hacia Jerusalén" San Lucas 19,28.
Verdaderamente, se necesitaba una resolución en el corazón de Nuestro Salvador, porque era la obra de la salvación lo que iba a realizar en Jerusalén. Esto quiere decir que las palabras que hemos escuchado en estos evangelios, unas veces se notan más que otras; las palabras que hemos oído son todas parte como de un testamento de Jesucristo
San Juan sitúa los testamentos, o el testamento espiritual de Cristo, en una especie de conversación de sobremesa, después de esa Cena de despedida; el Evangelista Juan relata los acontecimientos de la Cena a partir del capítulo doce, y hasta el capítulo diecisiete está Jesús predicando en esos discursos, confidencias llenas de amor, llenas de verdad, llenas de luz.
San Lucas desde el capítulo trece o catorce, en que empieza a contarnos ese camino hacia Jerusalén y esas palabras de Cristo. Nosotros tenemos que sintonizar nuestro corazón sabiendo que son las palabras de alguien que se está despidiendo, de alguien que sabe que ha emprendido un viaje del que no va a retornar.
Los temas que va anunciando el evangelio en estos días, tienen todos la vehemencia de que intenta inculcar una enseñanza fundamental, una palabra que no se puede perder;  la necesidad de orar siempre sin desanimarse.
Estas palabras las dice Cristo, porque sabe que efectivamente, el desánimo se apodera de nuestro corazón. Así como cuando Cristo nos dice que hay que orar por los enemigos, pues significa que hay enemigos, si no por defecto de materia, pues no tendría sentido esa enseñanza; así, cuando nos dice que hay que orar sin desanimarse, es porque cuenta con que el desánimo llega a nuestra vida.
Precisamente, porque el desánimo llega a nuestra vida, dejamos la oración y dejando la oración entregamos todas las armas, porque todo recurso contra el pecado de alguna manera se obtiene, se mantiene, se retiene, se utiliza a partir de la oración.
Cuando perdemos la oración, lo perdemos todo, y todo lo que ganemos lo ganaremos con la oración; por eso, precisamente, el desánimo es una de las grandes estrategias del enemigo malo y una de las grandes estrategias del pecado.
Claro que la oración es mucho más que un recurso de defensa frente a la tentación o el pecado; la oración es la vida del alma; la oración es el camino privilegiado, no el único, pero es el camino privilegiado, el camino real de la gracia en nuestras vidas.
La oración es mucho más que un arma o que una herramienta, pero las palabras de Nuestro Señor hoy, esas palabras dramáticas dichas en el contexto de una despedida, nos invitan a que consideremos especialmente este aspecto de la oración, la oración como herramienta, como arma, como anticuerpo.
El ataque a esa fortaleza que es el alma, como ese ataque tiene una dimensión fundamentalmente espiritual, más sutil que toda inteligencia, más penetrante que, incluso, nuestro propio inconsciente o subconsciente, o lo que digan los psicólogos.
Mire usted que siendo Cristo quien era, cuando llegó el momento de la tentación allá en el desierto, venció. Venció en la oración y venció en la Palabra de Dios, pero yo quiero destacar otro hecho.
San Lucas nos dice que, “el enemigo se retiró esperando el momento apropiado” San Lucas 4,13, así también sucede con nuestra propia vida, hay que saber que ninguna tentación está definitivamente vencida.
 Nos dice el Señor Jesucristo: "Aunque el único rostro de Dios que venga a nuestra mente sea el rostro de un juez desinteresado, inicuo, despreocupado de nuestro futuro, aunque eso suceda, hay que seguir golpeando a la puerta de ese juez”.
Aunque le sintamos así, hay que seguir golpeando su puerta, porque dice el Señor: “Aunque no lo haga por misericordia, lo hará para que dejemos de fastidiarlo” San Lucas 18,5. No es que Dios llegue a fastidiarse, sino que cuando uno está deprimido, está desanimado, así es como mira a Dios.
Pues Dios en Cristo nos da esta enseñanza: aunque la única imagen que puedas tener de mí sea la de ese juez desalmado, injusto y sin entrañas, aún en ese caso, insiste, la puerta se te abrirá, la justicia se te otorgará, la fortaleza que pides la recibirás, la gracia que esperas llegará.
Al entrar en esa casa, al entrar en ese corazón descubrirás que no era ese el rostro de Dios. Lo importante es que siendo vencida la tentación y habiendo encontrado fortaleza y gracia en Él, ya podrás agradecerle, ya podrás bendecirle y glorificarle.
Al final, que la pregunta de Cristo resuene en nuestros oídos: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?” San Lucas 18,8. Profunda pregunta para que nadie se fíe ni siquiera de su capacidad de orar en las horas de desánimo, que nadie crea que ya tiene tan manejado todos los desánimos y depresiones que eso no le va a tocar a él.
Velemos y oremos, y que esta pregunta final de Cristo nos ponga en humildad, en sus manos, como dijo Jesús en otro contexto: “Para los hombres es imposible, pero Dios todo lo puede”
Unidos a la voluntad de Dios, de alguna manera superamos la perplejidad y descubrimos, incluso en esos cambios drásticos, una voluntad, descubrimos un plan, un plan que en cualquier circunstancia nos invita a mirar las cosas de esta tierra sólo como un paso, sólo como un camino, no como la casa nuestra. Nuestra casa se encuentra más allá, se encuentra precisamente en el amor de Dios, se encuentra precisamente en la comunión con Él.

El que vive en esta tierra pegado a su voluntad y ya tiene su corazón unido al amor de Papá Dios, al plan de Papá Dios y a la comunión con Él, el que así vive y así espera morir, no tiene sorpresas ni perplejidades, sino que lleva su existencia con sencillez, y muere entregando con alegría la ofrenda de su propia vida.
Ana Rita AguilarVilllalobos,Margarita Alvarez,Patricia Andrades Chavarrìa
Zulema Bonilla Ovares, Cinthia Castro Jimènez, Marìa de los Angeles Carvajal Valverde,Donnaggy Duràn Garita, Ma`ria Emilia Flores Campos Marlene Garcìa Centeno,.Marìa Rosa Garita Sànchez , Marcia N56avarro Hernàndez, Rosa Ponzo Pèrez,Mònica Vargas Monge ,Mayra`VlverdeCarvajal,Viveenne Williams
Yorleny Hidalgo Monge,Lorena Monge Vargas,Mayela Naranjo Nàjera

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