miércoles, 15 de febrero de 2017

Reino
















Esto demuestra que Jesucristo, llegando a esta tierra, pues trae el Reino de Dios, trae el estilo de Dios; pero para que el Reino de Dios realmente tome posesión en nuestra vida.
Jesús es una amenaza, porque en la simplicidad y hermosura de la relación con el Padre nos está enseñando, por un lado, a dejar el pecado, y por otro lado, a dejar todo ese montaje y toda esa complicación de la que se alimenta la vanagloria humana, y muchas veces, la misma codicia de los hombres. Entonces Jesús encuentra oposición.
 Capítulo tercero en el evangelio de San Marcos, para que también comprendamos por qué Jesús luego termina su vida en el sufrimiento, en la dolorosa Pasión.
La razón es esa, la razón es que Él tenía que abrir un camino para el amor del Padre, y el reinado de Dios no puede coexistir con otros reinados que traicionan.
Y este será también el sacerdocio de Jesucristo, el sacedocio del que nos habla extensa y hermosamente la Carta a los Hebreos, con la que hemos empezado este Año Litúrgico en el tiempo Ordinario.
El sacerdocio de Cristo es también la ofrenda de una víctima, con la diferencia de que esta vez el Sacerdote y la Víctima son la misma persona, el mismo Cristo, quien por su amor, quien por su infinita compasión ha querido darse como sacrificio para que tú y yo tengamos vida.
¡Demos alabanza al Señor!

   
11 de febrero a las 16:28

Muchas gracias María Eugenia Chavarría V. Que Dios nos siga acompañando en todo y que su amor invade toda nuestra vida. Bendiciones mi hermana. Un fuerte abrazo. Te quiero mucho. Saludos a todos.

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