Javier
Càmara de Radio Marìa Argentina medios
de comunicaciòn que siembren la belleza de la comunicaciòn,les invito a seguir adelante “diciendo las cosas
verdaderas, las cosas bellas y las cosas buena Ser Iglesia, y
proporcionalmente entonces, ser religioso, ser cristiano, es al mismo tiempo
saber que Dios ha empezado a reinar en mí, pero que yo tengo que buscar que
Dios reine en mí. Es la famosa pareja entre el ya y el todavía no. Dios ya
reina en nosotros, pero todavía no reina plenamente en nosotros. Ser Iglesia
entonces, ser cristiano, ser religioso, es vivir esa tensión de lo que Dios ha
hecho en mi vida y lo que Dios no ha hecho en mi vida.
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El Reino de Dios sucede a imagen y semejanza de la obediencia de
Cristo, y es solamente Él quien nos enseña a ser dóciles a su amor para
experimentar verdaderamente que Dios reina.
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A FUOCO VIVO le gusta tu publicación en su biografía:
"co Il sorriso disarmante di Gesù..."Jamess Favaud,Patricia
Razo,Gabriel Estrada,Ffraternidad Monàstica de Monte Carmelo,Emilio Suberbie
Aguirre ESPERA Al Mantara Sra de La
Dulce ESPERA la Virgen esperò a Jesùs en la gruta de Macduche libanesa.
Puede
presentar ese Reino de Dios sólo cuando lo estoy buscando, si lo considero ya
encontrado lo dejo de encontrar, si lo considero ya buscado dejo de buscar, si
lo considero ya anunciado lo dejo de anunciar. Esto parece explicar las
palabras extrañas de Jesús: "El Reino de Dios no está aquí ni está
allá" San Lucas 17,21.
En
el momento en el que digamos el Reino de Dios ha sucedido en la Casa Provincial
de las Hermanas de la Presentación; que digamos el Reino de Dios ha sucedido en
la Renovación Carismática.
En
el momento que digamos que el Reino de Dios ha sucedido en el Camino
Neocatecumenal, en el momento en el que identificamos el Reino de Dios en algo,
dejamos de buscarlo, y por consiguiente, dejamos de anunciarlo, y en el fondo
deja Dios de reinar ahí.
La
única manera, entonces, de hablar del Reino de Dios es como nos enseña Cristo
hoy: el Reino está como riqueza dentro de nosotros, y está, al mismo tiempo,
como hambre en nosotros, y en el camino de esa hambre y en el impulso y
alimento de esa riqueza, vamos, simultáneamente, anunciando al Reino y buscando
al Reino de Dios.
¿Y
qué decir entonces de nuestras inquietudes iniciales? ¿Qué decir de lo que
nosotros denunciamos y nos cansamos de denunciar? También tenemos respuesta en
lo que ya hemos dicho. La única manera es persistir en el anuncio, persistir en
la denuncia.
Se
trata de que Dios nos encuentre trabajando por su Reino, se trata de que nos
encuentre velando en oración y cantando su alabanza, se trata de que hasta el
último instante nos desgastemos, nos quememos por esa causa. Sólo somos si
estamos siendo, sólo encontramos si buscamos.
Este
pasaje, en el fondo, es como la segunda parte de eso que dijo Cristo:
"Buscad y hallaréis" San Lucas 11,9. Hoy nos dice: "Sólo
haya el que busca" San Lucas 11,10, "llamad y se os
abrirá" San Lucas 11,10; hoy nos dice: "Sólo
se le abre al que llama" San Lucas 11,10.
"Pedid
y recibiréis" San Lucas 11,10; hoy nos dice: "Sólo
recibirá el que pida, el que busque, el que llame" San Lucas 11,10.
Que
Dios construya en nosotros corazones así, en los que ya reine Él, y que por eso
mismo se conviertan en buscadores de su Reino
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