La Carta a los Hebreos sitúa nuestro presente entre un pasado y un futuro,
bueno, el presente está siempre entre el pasado y el futuro, pero lo que hace
la Carta a los Hebreos es ayudarnos a descubrir de qué pasado venimos y hacia
qué futuro vamos.
El
pasado del que nosotros venimos, del cual hemos nacido, es triste, es de
sacrificio, es aquel que como dice el texto que hemos leído: "soportó dura
ignominia de parte de los pecadores" Carta a los Hebreos 12,1-4.
Ese
es nuestro pasado, esa es nuestra raíz, ese es el comienzo de nuestra historia,
¿y cuál es nuestro futuro? Pues es lo que oímos al principio de la lectura:
"un multitud de testigos nos miran desde los cielos" Carta a los Hebreos 12,1-4, aquellos que
pasaron por dificultades, pruebas, dolores, oposición, tentaciones, sequedades
semejantes a las nuestras.
Los
que vencieron, los que llegaron hasta el final, los que no se reservaron, los
que se entregaron hasta el fondo ellos son nuestro futuro.
El
presente es algo tan breve, Catalina de Siena lo califica como "la punta
de un alfiler", y en efecto, apenas decimos: "Ya, ese ya, ya
pasó", apenas decimos ahora: "Ése ahora ya pasó", y sin embargo,
el presente es lo único que tenemos.
Toda
nuestra riqueza, y al mismo tiempo, toda nuestra fragilidad es nuestro
presente, no disponemos del pasado al que no podemos cambiar, no disponemos del
futuro que todavía no ha llegado, sólo disponemos del presente, pero el
presente es fugaz.
Pues
lo que hace la Carta a los Hebreos es ayudarnos a situar nuestro presente para
que sepamos de quién venimos, y por lo tanto, qué fuerza nos acompaña y para
que sepamos también a dónde vamos, y por tanto, qué alegría nos espera.
Enmarquemos
nuestro presente en ese pasado y en ese futuro, y descubriremos su grandeza, su
belleza y descubriremos que podemos aprovechar mejor la única riqueza que
realmente tenemos: ese breve estado, período, que se llama nuestro hoy, nuestro
ahora
Carola Flores,Angela Mileo, Antonio Marcela Franza. Wesley Badona, Eder Antonio Uzeda, A na Marìa,Fernanda Rodrìguez, Jakeline Betancourt Nosso Senhor Jesus Cristo me visitou através das palavras.
ResponderEliminar