Las Bienaventuranzas son el canto de amor, de revolución, de
poesía, que surge del corazón de un hombre que ama, y que tiene el corazón al
revés de todo el mundo, y que tiene ojos para ver una poesía y una belleza que
nadie más estaba viendo.
Pensemos en las Bienaventuranzas
como salidas del corazón de un hombre, que porque había vivido estas cosas,
porque las estaba viviendo, y porque estaba dispuesto a hacerse matar por estas
cosas y se murió por ellas, por eso las dice, porque no pudo hablar de otra
cosa.
Jesús, cuando se sienta y mirar esta multitud, Jesús cuando está frente a la montaña, junto a esos discípulos y
junto al cielo, imagen del Cielo Eterno, lo que le sale del alma son estas
palabras porque ÉIr tras de Jesucristo es hacer un vacío grande como ese de la
cruz. Es pasear un absurdo grande por la superficie de esta tierra. ¡Qué poco
servicio le han prestado a la Iglesia los que han hablado de la vida religiosa
como un modo de plenitud humana! No. Es un modo sublime de estar vacío, por eso parece una plenitud, precisamente,
porque no hay muletas, porque no hay bastones, por eso parece que la persona
estuviera llena.
Si miramos nosotros a
Jesucristo, Jesucristo no está pleno, no está lleno, está vacío. Está vacío de
sí mismo. Parece que está lleno, porque da mucho; parece que está lleno, porque
no pide, porque no se apoya, porque no mendiga de las fuerzas de este mundo, de
los poderes de esta tierra.
Parece que está lleno, por eso, porque no pide y porque da; pero
es una pura ilusión. Jesucristo no pide de esta tierra, y sí da a esta tierra,
porque todo lo recibe y porque completamente depende de Dios, su Padre.
Jesús se convierte en un
canal de las obras y del amor de Dios Padre. Sostenido sólo en el Invisible,
agarrado sólo de lo que no se ve. Ese es el Señor que nos ha hablado en el
evangelio.
Es el Señor que nos invita a vivir también así: una extraña
actitud, una nada en esperanza, un hambre repleta de confianza, una pobreza que
enriquece a todos, y no tener repuesta para convertir nuestro silencio en una
pregunta a todos los que quieren las cosas de esta tierra.
Pidamos "Crea en mí un inmenso vacío. Hazme de tal manera
que nada, sino tú seas mi alimento. Obra así conmigo. Camine yo así por esta
tierra, y sáciame después de ella en la dulzura de tu rostro".
Amén.
Luego Jesús en el evangelio: “Dichosos los que tienen espíritu
de pobres” San Mateo 5,3, y más adelante: “Dichosos
los humildes” San Mateo 5
Definitivamente, Dios ama la humildad; eso tenemos que llevarlo en el corazón.
Hay un pasaje donde incluso leemos esto: “El Señor resiste a los
soberbios, pero da su gracia a los humildes” Santiago 4,5; Dios ama la humildad, pero
no es tan fácil entender cuál es el misterio de la humildad. ¿La humildad qué
es? ¿Dejarse uno y que hagan con uno lo que quieran? Eso no debe ser.
¿La humildad qué es? ¿Esconderse uno para que no lo tomen en
cuenta y para que siempre hagan las cosas otras personas? Tampoco debe ser eso.
¿La humildad qué es? ¿Es como una especie de acomplejamiento, como una especie
de complejo que tiene la persona? Tampoco eso es la humildad.
Debe quedarnos claro que Dios ama la humildad, pero para
aprender cuál es la humildad necesitamos la Palabra de Dios, es ella la que nos
muestra.
Y sobre todo hay uno en quien podemos aprender qué significa
humildad, y ese es Nuestro Señor Jesucristo, que nos mandó expresamente:
“Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” San Mateo 11,29.
La humildad no es lo que a nosotros se nos ocurra, la humildad
es un misterio bello, grande, profundo, que tiene su máxima manifestación en
Jesucristo y que está en la Sagrada Escritura para que lo aprendamos; yo creo
que muchas veces no somos humildes, porque no sabemos lo que es ser humilde.
Por ejemplo, mire que los Apóstoles estando tan cerca de
Jesucristo tuvieron mucha dificultad con esto. ¿Ustedes se acuerdan de algún
pasaje bíblico donde se diga de cualquiera de los Apóstoles que fulanito de tal
no siguió más en el grupo de apóstoles porque se enamoró y se fue con una
mujer? ¿Eso lo encontramos en la Biblia? ¿Se acuerdan de eso? ¿Aparece o no
aparece? No aparece eso.
De Judas se dice que le gustaba mucho el dinero, pero aparecen
problemas de dinero en los Apóstoles: "Que usted tiene, que por qué tiene,
que por qué tuvo, qué va a tener", eso tampoco aparece.
Las peleas, las dificultades en la vocación de los Apóstoles no
fueron dificultades por el afecto, ni por el sexo, ni por el dinero.
Las tensiones entre ellos está resumida en esta pregunta: ¿Y
aquí quién es el más importante? Y de pronto los que vivimos en comunidad, como
estos queridos amigos que nos hospedan, o como es el caso de mi comunidad
religiosa, nosotros somos Dominicos, nosotros somos frailes Predicadores.
Los que vivimos en comunidad sabemos que esa sigue siendo quizá
una de las tensiones más grandes, quién es el más importante, “¿yo por qué
tengo que dejarme del otro?” “¿Usted por qué me va a mandar a mí?” Eso sí que
cuesta trabajo. Aprender el misterio de la humildad no es fácil, fue tal vez
una de las lecciones que más les costó a los Apóstoles.
¿Qué es esa humildad? Dios ama la humildad, Dios quiere que
seamos humildes pero no sabemos lo que eso significa, y tal vez por eso tampoco
lo vivimos.
A ver, qué nos enseña la Palabra de Dios hoy. No nos quedemos,
mis hermanos, con ideas generales, no nos quedemos con ideas vagas, busquemos
en la Palabra del Señor qué es lo que tiene que cambiar en nuestra vida.
Porque nosotros amamos a Dios y nosotros queremos experimentar
el poder del amor de Dios en nuestra vida y Dios ama a los humildes. ¿Qué es la
humildad? ¿Cómo podemos crecer en la humildad?
En el profeta Sofonías tenemos varias pistas, primera: “Buscad
al Señor todos los humildes de la tierra que cumplid sus mandatos” Sofonías 2,3; la humildad está unida a la
obediencia a la Palabra de Dios.
Una de las características del verdadero humilde es que se pone
en el régimen de Dios, en la lógica de Dios, se deja guiar por Dios, lo primero
y fundamental que tenemos que aprender de la humildad, el humilde se deja guiar
por Dios, se pone en Dios y se deja guiar por Dios.
Lo primero que significa humildad es tener esa actitud de
ponerse ante Dios y decirle: “Yo quiero que tú me guíes, dame un consejo, dame
una luz, dame una dirección, y yo la sigo”.
No hay humildad sin el deseo puro, sin el deseo sincero de obedecer,
ponerse radicalmente en la perspectiva de Dios, en el plan de Dios. Lo primero
y fundamental: el deseo de ser guiado por Él.
Recordemos esa oración tan bella, tan profunda que hace Samuel
en el primer libro de los Reyes o en el Segundo de Samuel, allá cuando Salomón
se pone a orar y le dice: “Señor, yo soy sólo un muchacho y me has puesto al
frente de todo este pueblo; dame un corazón que sepa escuchar, dame sabiduría” 1 Reyes 7,9, por ahí empieza la humildad.
Humilde es el que sabe que no se las sabe todas; humilde es el
que sabe que necesita que lo guíen; humilde es el que sabe que necesita una
dirección en su vida, y por eso se pone de corazón ante Dios y le dice:
“Muéstrame camino, guíame, quiero obedecer tus mandatos”, nos lo dice Sofonías.
El humilde no tiene que
esconderse, por una razón muy sencilla, porque no tiene un segundo plan, ni una
segunda intención, es transparente.
La humildad en cambio trae una gran paz; el que está en la
humildad está en el regazo de Dios, y en el regazo de Dios no se siente la
tormenta, allí existe la paz; la humildad está unida a la alegría, esta unida a
la paz y a la victoria.
Que Dios Nuestro Señor, por la intercesión poderosa de la Virgen
María, nos enamore de la verdadera humildad, para que nuestro corazón,
transformado por el poder del Espíritu, experimente lo que significa paz, lo
que significa alegría y lo que significa humildad. Para la gloria de su Nombre.l las lleva dentro, porque Él las vive.
Rafael Hernàndez Uriguen.Dios te bendiga Marìa Eugenia y alabemos al Señor. atFernando Franco,Marìa Luisa,Ceilza Dos Santos Gianmarco DE Masi,Nuno Santa Cruz,Ever Riquelme,Villanueva Adalberto,Padre Rafail Chepernich,Padre Gabriel, James Favaud, Muchas gracias, maría
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