domingo, 12 de febrero de 2017

Enamorèmonos









Cristo es todo lo contrario, Cristo promete y realiza y llega hasta el extremo del amor en la Cruz, y por eso en la Cruz está la fuente de la bondad; y nadie debe hablar de bondad si no se ha admirado, si no se ha fascinado de Cristo en la Cruz.
El que no se ha fascinado de Jesús, el que no se ha admirado de verlo allá en la Cruz, tan lleno de gracia, de mansedumbre, de paciencia, de ternura para con todos, el que no siente admiración por Cristo en la Cruz debe quedarse callado cuando se hable de bondad, porque no conoce lo que es bondad; bondad es y bien es eso que encontramos en Jesucristo crucificado y eso es lo que predica San Pablo.
Cuando uno se encuentra con el amor de Cristo crucificado, ese amor que no tiene límite, que no tiene barrera, porque todos los otros amores los frena la conveniencia.
El amor fantástico, el amor que le da nombre a todo otro amor es el amor de la Cruz, y ese es el amor que encontramos en la predicación del Evangelio, ese es el amor del que se entrega en la Hostia, ese es el amor del que nos absuelve los pecados, ese es el amor grande: está en el Corazón de Jesucristo.
Cuando uno se encuentra con ese amor entiende un poquito lo que dice el evangelio, que ese amor no se puede quedar escondido.
¿Qué será enamorarse uno de Dios? ¿Qué será uno llenarse de amor por Dios, y sentir que el amor de Dios como una cascada de agua limpia cae sobre el corazón y levanta un arco iris de canciones? ¿Qué será enamorarse de Dios?
Por eso Jesús decía: “Cuando ustedes sientan ese amor, no lo escondan” San Mateo 5,16.
Cuando ustedes sientan que Dios los ha perdonando, que Dios los ha amado, que Dios les ha tenido paciencia, como lloraba una señora en un grupo de oración, y lloraba y se secaba las lagrimitas, y entonces otra señora muy compasiva le dijo: “-Venga y hagamos oración para que Dios la consuele”.
Y la primera, la que estaba llorando, dijo: “-Consolada estoy, lloro de gratitud, lloro de alegría”. "-¿Y por qué? Díganos su testimonio". "-Porque Dios me ha tenido tanta paciencia, me esperó tantos años". Y ella con esas lágrimas derramaba diamantes de gratitud por Jesucristo.
Por eso nos dice Jesús, cuando usted sienta que lo aman con el tamaño de amor del corazón del crucificado no lo oculte, llévelo, muéstrelo a todas partes, que la gente sepa que usted se enamoró, y esta vez de un amor que no falla, esta vez de uno que no defrauda, de uno que nunca será infiel . Enamorémonos de Dios.
¿Qué será sentir el amor de Dios y sentir que las lágrimas, como esa señora, ruedan por las mejillas y que uno verdaderamente es otra persona? ¿Qué será eso, Dios mío? Eso tiene que ser muy bello.
Cristo dice: "Cuando a eso le pase a usted, no lo vaya a esconder", que el mundo se entere que usted recibió amor y que el mundo le dé la gloria a Dios.
Lo realmente grande está en lo que nos dijo el profeta Isaías: “Parte tu pan con el hambriento, ofrece tu techo al desamparado, si ves a alguien sin ropa y le das ropa, si no desatiendes a tu semejante brillara tu luz como el amanecer” Isaías 58,7-8.

Claro, los ejemplos son de esa época, hoy habría que añadir otros, pero la idea está clara: cuando sientas que el amor inunda tu alma, cuando sientas que vas a explotar de amor, busca sobre todo al que no tiene a nadie, al que más puede estar necesitando tu sonrisa, al que más puede estar necesitando tu tiempo, ése, especialmente, tiene una parte del mensaje importante de Dios para ti.
Atrévete a ser luz. No digas que Dios "se alejó" si en cambio tú te alejaste primero. Ponte en el camino del Señor y el Señor saldrá a tu encuentro, y entonces, bañado en su luz, serás luz.

1 comentario:

  1. Rafael Hernàndez Uriguen.Dios te bendiga Marìa Eugenia y alabemos al Señor. atFernando Franco,Marìa Luisa,Ceilza Dos Santos Gianmarco DE Masi,Nuno Santa Cruz,Ever Riquelme,Villanueva Adalberto,Padre Rafail Chepernich,Padre Gabriel, James Favaud, Muchas gracias, maría

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