domingo, 12 de febrero de 2017

Ezequiel 43,7

Experimentar que el Señor está cerca, cada vez más cerca.
En el evangelio, San Mateo 5, tenemos la continuación del texto de las bienaventuranzas. En esta continuación precisamente Jesús nos invita a ser luz, a llenarnos de luz y a ser luz.
Así como el profeta nos estaba diciendo: "Ponte en el camino de Dios y la luz de Dios te acompañará", pues así también Cristo nos invita a seguir su camino, a seguir su enseñanza y a convertirnos en luz.
Yo creo que este es uno de los deberes más hermosos del cristiano, pero ser luz significa atreverse a ser distinto, atreverse a obrar desde otros principios. Si te encuentras, por ejemplo, en un ambiente donde la mentira, la envidia, el resentimiento, la vulgaridad, han echado profundas raíces, ser luz significa ser distinto.
Y esto también es propio de la otra comparación de Cristo: ser sal, la sal a veces pica un poco, pero ese escozor de la sal es necesario para dar sabor y también para conservar los alimentos.
¡Atrévete a ser luz!  la esperanza cristiana es una virtud humilde y fuerte que nos sostiene y no nos permite ahogarnos en las muchas dificultades de la vida” porque “esa es fuente de alegría y nos da paz en el corazón”. : "La gloria del Señor llenó el templo, y una palabra impresionante se dejó oír: "Éste es el sitio de mi trono, el sitio de las plantas de mis pies, donde voy a residir para siempre en medio de los hijos de Israel" Ezequiel 43,7.
Si nosotros tomamos estas palabras de la profecía de Ezequiel y las queremos aplicar, por decirlo así, a la letra, encontramos dificultad, porque ése templo se vio privado de la gloria de Dios, y en cierto modo contra ése templo habló Jesucristo, cuando mostró que esa casa se iba a quedar vacía.
Ese fue el templo del que anunció el Señor que iba a ser derrumbado hasta que no quedara piedra sobre piedra.
Osea que estas palabras de Ezequiel deben tener un sentido más profundo, un sentido diferente que resulte compatible con el verdadero Templo, que es el Cuerpo de Cristo, en donde habita verdaderamente la gloria de Dios.

Porque el Evangelista Juan, cuando aquellas palabras de Cristo: "Destruid este templo" San Juan 2,19, en esa ocasión el Evangelista Juan dice: "Estaba hablando del Templo de su propio Cuerpo" San Juan 2,21.

1 comentario:

  1. James Favaud

    11 de febrero a las 16:28


    Muchas gracias María Eugenia Chavarría V. Que Dios nos siga acompañando en todo y que su amor invade toda nuestra vida. Bendiciones mi hermana. Un fuerte abrazo. Te quiero mucho. Saludos a todos.

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