El
apóstol es un hombre que está obsesionado con Dios y sabe reconocer la mies, y
sabe cuándo hablar, cuándo callar, cuándo orar, cuándo hacer penitencia.
Hay
que saber llegar a cada persona a cada caso, algunas veces será así, un pequeño
acto de penitencia, otras veces será una sonrisa, un abrazo, otras veces será
una palabra, otras veces quién sabe cómo le llegará Dios a una persona.
No
es asunto de estar ocupados en muchas cosas, es asunto de reconocer la mies de
Dios, es reconocer cuando una persona está madura, y si no está madura, déjela,
déjela que madure, no va a tener esa salud toda la vida.
Pidámosle
a Dios que nos conceda gracia y misericordia, que nos conceda paz; pidámosle a
Dios que nos haga colaboradores del Evangelio y que nos dé sensibilidad por la
mies.
Que
usted lleve a su casa, trabajo, a Cristo palpitando en su corazón, ya sabe qué
tiene que preguntarse, mire a la derecha, mire a la izquierda y pregúntese:
"¿Y dónde esta aquí la mies de Dios?" Ahí Dios va a hacer obras
maravillosas.
San Mateo
13,41-42. La cosecha, el tiempo de la cosecha es la hora de la
muerte.
Si aplicamos esta parábola a esa manera cómo
Jesús enseña, entendemos que hay que llenar nuestra vida de la fuerza de la
Palabra de Dios, porque el cielo, ¿qué es el cielo? Es la cosecha de todo lo
que hemos sembrado, por eso a veces nos preguntan: "¿El cielo es uno solo?
¿O hay distintos cielos para las distintas personas?"
Nuestro
amigo Santo Tomás de Aquino, dice: "Aunque el cielo es uno solo, porque
todos miraremos al mismo Dios, no todos tendrán los mismos ojos para ver al
mismo Dios; el que haya llenado más de amor su vida, tendrá mejores ojos,
tendrá un corazón más amplio; el que esté más lleno de caridad en la tierra,
estará más lleno de luz en el cielo".
A
medida que la Palabra de Dios se apodera de nosotros, aquí en la tierra,
estamos preparando una cosecha; cuando vamos en la tierra, eso ni nosotros
mismos lo entendemos, a veces nos cuesta trabajo perseverar en la oración,
porque todos tenemos momentos de crisis, de cansancio, no le encontramos
sentido seguir rezando; pero aunque tengamos esos momentos, sepamos que lo que
no ven nuestros ojos, sí lo están viendo los ojos de Dios y Dios está
preparando la cosecha.
No
se nos olvide, como decía Jesús en otro pasaje, "atesorar tesoros para el
cielo" San Mateo 6,20;
no se nos olvide que todo, todo lo que vivamos en la tierra, todo, es sólamente
un prólogo, y eso explica muchas cosas.
Lo
que nosotros no entendemos, y lo que nadie conoce de nosotros; lo que nosotros
no podíamos responder, y nadie podría respondernos, eso seguramente aparecerá
en el momento de la gran cosecha, cuando llegue la hora de la muerte.
Hermanos,
no se nos olvide sembrar nuestro corazón, sembrar nuestro hogar, sembrar
nuestra Patria, hay que llenar a Colombia de semillas de Dios, la mayor parte
de la cosecha no la verán nuestros ojos.
Hay que llenar a
Colombia de la Palabra de Dios, hay que llenar al mundo del poder del Señor, y
entonces se cumplirá esta palabra de Jesucristo y descubriremos cómo, sin que
nuestros ojos lo vieran, Dios estaba preparando sus mejores y más hermosas
maravillas.Legusta la publicaciòn a:
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Wesley Badona, Eder Antonio Uzeda, A na Marìa,Fernanda Rodrìguez, Jakeline Betancourt Creio que a ênfanse que Jesus dá ao falar do adultério e da libertinagem em Mateus 5,27,32 nos mostra o quanto é imprescindível a castidade para a nossa preservação da vida eterna. "Vou ser fiel a essa pessoa que ainda não conheço." Aleluia! Nosso Senhor Jesus Cristo me visitou através das palavras. Deo Gratias. Muito inspirador... ... e um grande exemplo!
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