lunes, 8 de mayo de 2017

Apocalipsis 3,20









Jesús, Pastor de las ovejas, es también la puerta por donde entran las ovejas. Es la puerta por donde se entra, porque en Él comienza la vida; es el Pastor de las ovejas, porque Él es el que custodia la vida que Él mismo otorga.
Él es la puerta, porque Él es el comienzo;  Él es el Pastor, porque Él es el que guarda, el que protege, el que cultiva, el que conserva, el que hace florecer y fructificar la vida de quienes creemos en Él, de quienes no nos avergonzamos de llamarnos sus ovejas y de llamarle a Él nuestro Pastor.
Jesús es la puerta, y cuando se entra por Jesús, cuando se llega Él, cuando se saluda ese misterio y se acoge en el corazón, una vida nueva empieza.
Jesús dice que Él es la puerta y que hay que entrar por Él, quizá es la última puerta que nos encontramos con Cristo y sentimos que la propuesta de Él es sincera.
A Cristo se le nota que es la puerta verdadera, porque en su propuesta, porque en su oferta hay una donación sin límites, hay una amor sin límites, el amor que es manifiesto en la Cruz. Ese amor es capaz de llegar al corazón de uno, y uno llega a la conclusión de que si alguien ama así, esta sí es la puerta.
La invitación es a entrar por esa puerta, entrar al mundo de Jesús; no se quede usted en la puerta, afuera, entre por la puerta. Quizá ya usted sabe que Jesucristo es la verdadera puerta, quizá ya usted lo sabe; pero usted sigue dando vueltas en la puerta y no entra.
Usted sabe que Cristo es el Señor, y usted cree en la sinceridad de sus ojos y de sus palabras, pero todavía no ha entrado; hay que entrar.  Se entra por Cristo cuando se le dice: "Estoy dispuesto, Señor, a recomenzar mi vida en esta puerta que se me ha abierto hoy".
Vamos a darle ese sí a Jesucristo, también Él, como dice el libro del Apocalipsis, ha estado a la puerta de nuestro corazón. Dice allá en el capitulo tercero: "Mira que yo estoy a la puerta y te estoy llamando, ábreme" Apocalipsis 3,20.
 Ya que Él ha llegado hasta nuestra puerta, lleguemos nosotros hasta la puerta de Él, hasta su puerta, y entremos por esa puerta,  gocemos de esa vida, porque Él ha venido "para que tengamos vida, bendito su nombre, y para que la tengamos abundante" San Juan 10,10.
·         Apocalipsis 003 020

·         Juan 010 010

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