lunes, 8 de mayo de 2017

Renovaciòn






 El Espíritu trae una inteligencia nueva y trae una acción nueva.
La acción nueva que trae el Espíritu es: queramos o no queramos, porque ya se ha decretado la renovación de las cosas, como dijo Pablo allá en Atenas; ya la renovación de las cosas es irreversible con la Pascua de Cristo, no es que esté en discusión la victoria de Dios sobre el mundo.
Con el poder de la Sangre del Señor ya está clara la victoria, eso ya está decretado y es irreversible; pero esa acción exterior que es para todos, no todos la leen, no todos la suplican, no todos la agradecen, no todos la disfrutan.
Necesitamos la acción interior para hacer la lectura exterior que trae el Espíritu, y eso fue lo que hizo Pedro, y eso es lo que hace toda la Iglesia cuando escucha el testimonio de Pedro, y eso es lo que permite que toda la Iglesia, como dice la lectura, al final haya quedado en gozo y en paz".
Ya la renovación de todas las cosas y el juicio, el llamado a juicio de todo el Universo a los pies de la Cruz del Señor, eso ya está decretado y es irreversible. 
La grandeza y la altura a la que se puede llegar por la santidad, todo tendrá que comparecer ante la Cruz del Señor, y el Espíritu va conduciendo irremisiblemente la historia hacia ese tribunal.
Pero necesitamos la luz del Espíritu para reconocer ese paso, para colaborar con la voluntad en Él, para agradecerlo y para sentir, como aquella Iglesia, gozo y paz.

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