Texto de la oración del Papa Francisco en la Capilla
de las Apariciones de Fátima
Papa Francisco:
Salve Reina,
Bienaventurada Virgen de Fátima,
Señora del Corazón Inmaculado,
refugio y camino que conduce a Dios.
Peregrino de la Luz que procede de
tus manos,
doy gracias a Dios Padre que,
siempre y en todo lugar, interviene en la historia del hombre;
peregrino de la Paz que tú anuncias
en este lugar,
alabo a Cristo, nuestra paz, y le
imploro para el mundo la concordia entre todos los pueblos;
peregrino de la Esperanza que el
Espíritu anima,
vengo como profeta y mensajero para
lavar los pies a todos, en torno a la misma mesa que nos une.
Estribillo cantado por la
asamblea
Ave o clemens, ave o pia!
Salve Regina Rosarii Fatimæ.
Ave o clemens, ave o pia!
Ave o dulcis Virgo Maria.
Papa Francisco:
¡Salve, Madre de Misericordia,
Señora de la blanca túnica!
En este lugar, desde el que hace
cien años
manifestaste a todo el mundo los
designios de la misericordia de nuestro Dios,
miro tu túnica de luz
y, como obispo vestido de blanco,
tengo presente a todos aquellos que,
vestidos con la blancura bautismal,
quieren vivir en Dios
y recitan los misterios de Cristo
para obtener la paz.
Estribillo...
Papa Francisco:
¡Salve, vida y dulzura,
salve, esperanza nuestra,
Oh Virgen Peregrina, oh Reina
Universal!
Desde lo más profundo de tu ser,
desde tu Inmaculado Corazón,
mira los gozos del ser humano
cuando peregrina hacia la Patria
Celeste.
Desde lo más profundo de tu ser,
desde tu Inmaculado Corazón,
mira los dolores de la familia
humana
que gime y llora en este valle de
lágrimas.
Desde lo más íntimo de tu ser,
desde tu Inmaculado Corazón,
adórnanos con el fulgor de las joyas
de tu corona
y haznos peregrinos como tú fuiste
peregrina.
Con tu sonrisa virginal,
acrecienta la alegría de la Iglesia
de Cristo.
Con tu mirada de dulzura,
fortalece la esperanza de los hijos
de Dios.
Con tus manos orantes que elevas al
Señor,
une a todos en una única familia
humana.
Estribillo ...
Papa Francisco:
¡Oh clemente, oh piadosa,
Oh dulce Virgen María,
Reina del Rosario de Fátima!
Haz que sigamos el ejemplo de los
beatos Francisco y Jacinta,
y de todos los que se entregan al
anuncio del Evangelio.
Recorreremos, así, todas las rutas,
seremos peregrinos de todos los
caminos,
derribaremos todos los muros
y superaremos todas las fronteras,
yendo a todas las periferias,
para revelar allí la justicia y la
paz de Dios.
Seremos, con la alegría del
Evangelio, la Iglesia vestida de blanco,
de un candor blanqueado en la sangre
del Cordero
derramada también hoy en todas las
guerras que destruyen el mundo en que vivimos.
Y así seremos, como tú, imagen de la
columna refulgente
que ilumina los caminos del mundo,
manifestando a todos que Dios
existe,
que Dios está,
que Dios habita en medio de su
pueblo,
ayer, hoy y por toda la eternidad.
Estribillo...
Papa Francisco junto con todos
los fieles:
¡Salve, Madre del Señor,
Virgen María, Reina del Rosario de
Fátima!
Bendita entre todas las mujeres,
eres la imagen de la Iglesia vestida
de luz pascual,
eres el orgullo de nuestro pueblo,
eres el triunfo frente a los ataques
del mal.
Profecía del Amor misericordioso del
Padre,
Maestra del Anuncio de la Buena
Noticia del Hijo,
Signo del Fuego ardiente del
Espíritu Santo,
enséñanos, en este valle de alegrías
y de dolores,
las verdades eternas que el Padre
revela a los pequeños.
Muéstranos la fuerza de tu manto
protector.
En tu Corazón Inmaculado,
sé el refugio de los pecadores
y el camino que conduce a Dios.
Unido a mis hermanos,
en la Fe, la Esperanza y el Amor,
me entrego a Ti.
Unido a mis hermanos, por ti, me
consagro a Dios,
Oh Virgen del Rosario de Fátima.
Y cuando al final me veré envuelto
por la Luz que nos viene de tus manos,
daré gloria al Señor por los siglos
de los siglos.
Amén.
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