La
vida natural, la vida que nosotros tenemos es una vida contabilizada, contada;
es una vida finita que tiene que estarse renovando sin cesar. Un poco de
trabajo que hagamos y ya necesitamos descansar; un poco de tiempo que pasa y ya
tenemos que volver a comer; muchas explicaciones que nos den y ya se fatiga
nuestra mente.
Nuestra
vida es finita, nuestra capacidad de disfrute es finita, pero nuestra ansia de
disfrute es infinita. Estamos descompensados y por eso, entre nuestro deseo y
lo finito de nuestras capacidades, viene Jesucristo que es a la vez finito e
infinito.
Como
en nosotros, es finito en nuestra naturaleza humana; y como Padre, es infinito
en la naturaleza divina. De Dios su Padre tiene para nosotros vida abundante, y
de nosotros tiene esa finitud que le permitió morir en la Cruz para entregarnos
los tesoros infinitos de su amor.
Por
eso celebramos la fiesta del Buen Pastor, porque estamos convencidos de que la
vida que Cristo recibió en su resurrección es una vida inagotable que no es
sólo para Él, sino también para nosotros. Una vida que tiene sus primicias o
sus arras en la acción del Espíritu Santo en nosotros. Cuando el Espíritu
susurra en nuestros corazones que somos hijos de Dios, cuando ello sucede,
entonces tenemos las primicias de esa vida que no termina.
La
buena oveja sabe reconocer la voz del Buen Pastor, o sea que la teoría de la
oveja inteligente no es invento mío; ya está en el evangelio . La inteligencia
de la oveja está en reconocer la voz de su Pastor.
Cristo
dijo que "sus ovejas reconocían su voz" San Juan 10,3. O sea que Cristo no estaba hablando
de borregos, estaba hablando de ovejas inteligentes que saben reconocer la voz
del Pastor. Y esta es verdaderamente nuestra gracia, nuestra alegría. Y si
algún orgullo podemos tener es este: poder reconocer la voz del Pastor.. Tengo
la alegría de ser oveja; soy oveja y quiero ser una buena oveja y quiero seguir
detrás de Jesucristo, porque su estilo, su Palabra y su Corazón han cautivado
mi alma, y porque su voz me ha despertado de las tinieblas.
A
Él sea la gloria por los siglos.
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