Si el Señor te ha llamado
“amigo”, has de responder a la llamada, has de caminar a paso rápido, con la
urgencia necesaria, ¡al paso de Dios! De otro modo, corres el riesgo de
quedarte en simple espectador.
En medio del
júbilo de la fiesta, en Caná, sólo María advierte la falta del vino… Hasta los
detalles más pequeños de servicio llega el alma si, como Ella, se vive
apasionadamente pendiente del prójimo, por Dios.
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