sábado, 6 de mayo de 2017

Obras







 El Espíritu santo, una de las muchas obras que hace el Espíritu Santo en nosotros. El Espíritu Santo nos hace ágiles. Tan ágil hizo a Felipe, que no se le veían ni los pies, lo hacía como volar. Quién sabe cómo era ese milagro.Un milagro como primo de la bilocación.
"¡Si yo tuviera ese don de Felipe de salir como volando y llegar adonde tengo que llegar!" Dios tal vez no nos da ese género de don, pero Dios sí quiere que seamos ágiles, que nosotros tengamos, como decía por boca de Isaías, "alas de águila" Isaías 40,31.
Que seamos ágiles y volemos, que nos nos dejemos enredar por las cosas de esta tierra ni por los problemas. Que seamos ágiles, que volemos pronto a obedecerle. Esto es ser como Ángeles. La descripción más parecida a un Ángel, en carne humana, es Felipe, que cumple una misión de anunciar noticias de Dios, superando incluso el espacio mismo.

Que el espíritu Santo nos haga ágiles, ágiles; no nos dejemos enredar. Enredar es quedar en una red. No nos dejemos enredar. Ágiles, sueltos, obedientes, amorosos, llenos de fuego y de palabras de Dios.

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