Con
el poder de la Sangre del Señor ya está clara la victoria, eso ya está
decretado y es irreversible; pero esa acción exterior que es para todos, no
todos la leen, no todos la suplican, no todos la agradecen, no todos la
disfrutan.
Necesitamos
la acción interior para hacer la lectura exterior que trae el Espíritu, y eso
fue lo que hizo Pedro, y eso es lo que hace toda la Iglesia cuando escucha el
testimonio de Pedro, y eso es lo que permite que toda la Iglesia, como dice la
lectura, al final haya quedado en gozo y en paz".
Ya
la renovación de todas las cosas y el juicio, el llamado a juicio de todo el
Universo a los pies de la Cruz del Señor, eso ya está decretado y es
irreversible.
Todo
tendrá que comparecer ante la Cruz del Señor, y el Espíritu va conduciendo
irremisiblemente la historia hacia ese tribunal.
Necesitamos
la luz del Espíritu para reconocer ese paso, para colaborar con la voluntad en
Él, para agradecerlo y para sentir, como aquella Iglesia, gozo y paz.
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