sábado, 27 de abril de 2013

Afianza

Inculturar, que es el término más usado, quiere decir: proceso por el cual el Evangelio se afianza en una cultura, tomando los valores propios de ella y superando sus limitaciones a través del anuncio y práctica de la fe en comunidades maduras y capaces a su vez de transmitir lo que viven.
Exculturar es poco oído.  Es el proceso de captar lo esencial del mensaje más allá de los condicionamientos culturales que le sirven de vehículo. Cuando recibimos el Evangelio de los conquistadores y colonizadores españoles, venía mucho que no era Evangelio sino autoimagen del imperio español. Al paso del tiempo, se hace necesario distinguir cuáles valores, instituciones y usos de lenguaje corresponden a la palabra de Dios, y cuáles son solamente elementos culturales más o menos transitorios
Lo primero, la inculturación bien entendida, es parte muy propia del quehacer auténtico de la Iglesia;  luego es necesario, con gran discernimiento. Permita Dios que cada uno sea apóstol de una genuina inculturación para que se cumple el deseo de Juan Pablo II: "Tenéis que ayudar a la Iglesia a responder a estas cuestiones fundamentales para las actuales culturas.

                                   

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