jueves, 25 de abril de 2013

Derramar

El amor derrama el perfume de mi corazón
El amor que expresa el corazón arrepentido es motivado por el deseo de conversión, de transformar una vida para vivir de verdad, vivir para el Amor y en el Amor. Así, lo que antes podría ser un arma para atraer al pecado, su cabello, ahora lo utiliza para enjugar las lágrimas, para secar los pies de Jesús. Todo tiene un sentido diverso, el amor buscar expresarse en modos nuevos y más profundos, llenos de libertad y de seguridad. No teme este gesto, porque sabe que está segura junto al Maestro.El amor no se queda ahí, tiene que transformar su vida y su exterior. Derrama el perfume de su corazón ahora ya sanado. Es el perfume que "salta" hasta la vida eterna, que da vida, que redime, santifica y convierte.

El amor del Maestro es silencioso en este momento. Se deja amar y así, también está amando. Su silencio no es rechazo, es aprobación. Su silencio se convierte en diálogo para que sólo hablen los corazones.

En tu vida también tienes que derramar en la oración el perfume de tu corazón, también tienes que hacer gestos concretos en tu interior. Vivir para Él significa abrir puertas, descubrir heridas, limpiar rencores, ser libre para recibir la libertad que sólo Dios puede dar.Ahora sí, cuando nuestro amor ha adorado, se ha postrado ante el Maestro, ha derramado lágrimas de arrepentimiento y ha desprendido el perfume del corazón, podemos decir que estamos en la presencia del Señor.
Esta glorificación de Jesús, que se realiza en el amor que se da, va a manifestarse totalmente en su entrega en la cruz, por eso va a decir más adelante “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (15,13). Jesús ama a sus discípulos, que se resisten, que no entienden, incluso que uno lo traiciona, y entrega su vida por ellos, en esto es glorificado Jesús
El amor de Jesús entregándose por estos discípulos es entonces el modelo del amor que entrega a la Iglesia, a nosotros. Pero el amor de Jesús no es solo el modelo; el texto también podría traducirse “ámense porque yo los amé”. Es decir que el amor de Jesús no es solo el modelo a la luz del cual tenemos que amarnos, sino que también es la fuente que posibilita ese amor. Porque Jesús nos ha amado de esa manera, somos también capaces de amar escúchalo y verás que te dice: Porque has amado mucho, se te ha perdonado mucho. Tu fe te ha salvado. Vete en paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario