viernes, 5 de abril de 2013

Paso

¿Le parece este transformador paso increíblemente simple? Es lamentable que se haya oscurecido tanto el concepto de acudir a Jesús de esta forma, y se haya envuelto en tantas ideas y palabras innecesarias, que se les ha robado a muchos la maravillosa sencillez de esta verdad. Es muy importante que eso no nos suceda a nosotros.
La transformación personal tiene por resultado una naturaleza totalmente nueva. Esa naturaleza reemplaza a la antigua, que había estado corrompida desde el principio. San Pablo lo describe de esta manera: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2 Corintios 5:17). Pensemos en otros términos que se usan en la Biblia para describir el contraste total que existe entre lo viejo y lo nuevo. Cuando alguien se convierte en creyente, sale de las tinieblas para pasar a la luz (Hechos 26:18); sale de la esclavitud para pasar a la libertad (Romanos 8:21); sale de la muerte para entrar en la vida (Romanos 6:13).
En realidad, el nuevo creyente ha pasado por un segundo nacimiento. El primero fue un nacimiento natural, que vino unido a una naturaleza caída. El segundo es un nacimiento espiritual, libre de este defecto básico. Es un comienzo totalmente nuevo. Nos convertimos en una persona nueva. Jesús dice :el que cree en el Hijo tiene vida eterna (Juan 3, 36) Hay algo del mismo cielo vivo, activo e imperecedero  que habita en el nuevo creyente.
Este es el mayor milagro que nos podríamos imaginar jamás llegar realmente al hogar de nuestro Padre en los cielos con todo lo que esto significa en esta vida y en la eternidad.
El propósito de Dios es que los nuevos creyentes nos convirtamos en personas distintas. Estamos “en proceso de construcción”. Estamos siendo transformados desde adentro hacia afuera. El arquitecto principal de estos cambios es Dios mismo. Como un Padre amoroso que está a nuestro  lado para dirigir personalmente nuestro camino.
Él acude a Con el tiempo, esa vida transformada causa un impacto en todo lo que somos y hacemos. Recuerde la relación que tenía Adán con Dios antes de la caída. ¿Acaso el Señor no querría ver restaurada esa clase de comunión, incluso en nuestro trabajo?   “Me encantaría llevar el lugar de trabajo tan cerca del Huerto como me fuera posible, aunque sé que no se puede.El nuevo creyente ha pasado por un segundo nacimientoEl milagro que no podemos imaginar llegar al hogar de nuestro Padre,en los cielos la eternidad.








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