sábado, 27 de abril de 2013

Justamente

“Las palabras de Jesús son justamente palabras hermosas.  Jesús les habla a sus discípulos desde el corazón. Él sabe que sus discípulos están tristes porque se dan cuenta de que la cosa no va bien”. Jesús les da coraje, les tranquiliza, les abre un horizonte de esperanza".
Habla Jesús del cielo, de la patria definitiva”. Para ello como un arquitecto indica lo que va a hacer: va a prepararles un lugar.
Preparar el lugar significa “preparar nuestra posibilidad de gozar, de ver, de sentir, de entender la belleza de lo que nos esperamos, de aquella patria hacia la cual nosotros caminamos”.
“Toda la vida cristiana es un trabajo de Jesús, del Espíritu Santo para prepararnos un lugar, prepararnos los ojos para poder ver”.
Nuestros ojos son los del alma y necesitan prepararse para ver el rostro maravilloso de Jesús. Hay que “preparar el oído para poder sentir las cosas bellas, las palabras bellas.  Preparar el corazón para amar más”, dijo.
En el camino de la vida indicó el señor hace esto valiéndose de las pruebas, las consolaciones, tribulaciones, y con todas las cosas buenas. Todo el camino de la vida es un camino de preparación.
Se pone en guardia del peligro de no reconocer una perspectiva de eternidad, de perder esta dimensión fundamental de nuestra vida y del camino de fe. Jesús nos dice: “Tengan fe en mí, lo que yo te digo es la verdad, yo no estafo, yo no te engaño”.
“Desde Abraham estamos en camino con la promesa de una patria definitiva. Si nosotros vamos a leer el capítulo undécimos de la carta a los hebreos, encontraremos aquella hermosa figura de nuestros antepasados, de nuestros padres, que hicieron este camino hacia la patria y la saludaban desde lejos”.
“Prepararse para el cielo y comenzar a saludarlo desde lejos”. “No es alienación, esta es la verdad, esto es dejar que Jesús prepare nuestro corazón, nuestro ojos para aquella belleza tan grande. Es el camino de la belleza. También el camino del retorno a la patria".

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