El Espíritu Santo nos irá
acostumbrando a la voz de Cristo, que como el pincel de un escultor, nos va
transformando, nos va dando un nuevo aspecto y nos va comunicando una nueva vida. Personalmente, no he
encontrado ninguna frase que me resulte más tranquilizadora, más liberadora,
que permanecer delante de Jesús, en el Santísimo Sacramento, con gratitud,
porque he recibido tantísimo de Él, mirarlo como mira uno un amigo a los ojos y
decirle: "No quiero esconderte nada. Quiero ser un libro abierto ante
ti".
Jesús
en la Cruz es un libro abierto que nos muestra sus llagas. Cuando nosotros nos
encontramos con Jesús, tenemos que ser otro libro abierto, y tenemos que
mostrarle nuestras llagas.
La
oración es el encuentro de dos libros abiertos. "Aquí, estan mis llagas. Las llagas de Él
establecen una corriente secreta de amor con las mías, y así soy capaz de
vencer a la sequía.
Esta
conexión secreta, este manantial de amor que refresca el corazón y que hace que
se pueda decir: "Creo en Jesucristo y lo adoro como mi Señor y mi
Salvador".
Vivamos
con gratitud la fe, y les invito a que en toda ocasión cultivemos ese doble
secreto: la conciencia: "Voy a oír a mi Señor, voy a oírlo. Voy a oírlo,
voy a abrirme a Él", y orar.
Entonces
tú, con ese canal secreto de amor, resistes lo que sea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario