viernes, 2 de junio de 2017

Comparaciòn





Jesús decía una comparación, y cómo no le entendían , entonces le preguntaban en privado: "Oye, ¿qué quiere decir?" Dice la Escritura: "En privado le preguntaban: ¿qué quiere decir esa parábola del Sembrador?" San Mateo 13,36.
Los discípulos dicen: "Ahora sí que hablas claro, no utilizas comparaciones, y ahora, ya no tenemos qué preguntarte"? San Juan 16,29-30.
Esto quiere decir que en el momento de la Última Cena Jesús reveló lo que era el Reino. Los discípulos se dieron cuenta que estaba hablando claramente y entonces dijeron: "Ahora sí hablas claro" San Juan 16,29, "y ahora sabemos que saliste de Dios” San Juan 16,30.
Le dicen: "Ahora creemos que saliste de Dios" San Juan 16,30. Y Cristo les responde: "¿Qué, ahora, creéis? Está para llegar la hora, mejor, ya llegó, en que os dispersaréis cada uno poe su lado y me dejaréis solo; pero yo no estoy solo, pues el Padre está conmigo" San Juan 16,31-32.
Sólo el que es íntimo de Jesucristo comprende los misterios de la Cena. El que no es íntimo de Jesucristo, así diga con sus palabras que cree en la Presencia de Cristo en la Eucaristía, se le escapa el misterio.
La Eucaristía, ¡óigalo bien! Va a ser solamente otra comparación.
Jesús les dice: "Muchas cosas más tendría para deciros, pero no podréis cargar con ellas” San Juan 16,12.
Podrá decirnos sus palabras de amor. Podrá revelarnos los secretos últimos de su corazón, porque Jesús es, la persona más servicial del universo.
Jesús ve que tú estás necesitando algo, que tú le pones por delante tu necesidad, o tu interés, Jesús va a responder en primer lugar a tu necesidad y a tu interés. Lo de Él no lo va a decir.
Gracias Padre por darnos a Cristo es el primer lugar donde Dios reina, y por consiguiente, se abre el corazón de Jesús, sabremos cómo es el Reino de Dios.
Mejor dicho, ya sé que te importamos demasiado, que tú harás lo que quieras. Importas tú, Señor, nos acercamos a El como nosotros en nuestra cercanìa.
 "Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones" San Juan 16,29. Es que la claridad más grande de Cristo, es el propio Cristo. Cuando Jesús abre su propio ser, entendemos qué es el Reino de Dios.
Para que Jesús abra su alma. Para que Jesús declare su corazón al ritmo que quiera, como Él quiera. Él que está ante Jesús así y lo contempla así, ve sin comparaciones qué es el Reino de Dios.
Pero cuando uno por fin ve a Cristo, y se sienta, como estos amigos a oírlo, que diga lo que tiene que decir.
Del trece al diecisiete, son cuatro capítulos, donde Jesús se puso hablar de la llegada del Paráclito, de que Él era la Vid verdadera, se puso hablar de lo que era permanecer en Él y dar fruto.
Por fin pudo hablar Él, no lo que la gente quería oír, sino lo que Él quería decir. vaya a realizar, no lo que yo quisiera que Él realizara, que Él hiciera por mí.
El que obra así llega a ser plenamente contemplativo y ya no tiene que hacer ninguna pregunta. Ellos, deleitados en su corazón, saciados en su alma, le dicen: "Ahora, sí que hablas claro y ya no necesitamos preguntarte nada" San Juan 16,29.

El que ve a Cristo así con mirada de amigo, con tiempo, con escucha, con desinterés, con amor, ve el misterio de Cristo, y ahí ve a Dios hasta donde puede ser visto en esta tierra, que desde luego no es la plenitud última, que sólo se alcanza en el cielo.

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