Sólo
el Espíritu Santo logra imprimir en nosotros, dejar en nosotros una presencia
tan plena de Cristo y tan permanente de Cristo, una inhabitación. Hacen morada
en nosotros las Divinas Personas. Sólo por el don del Espíritu Santo, Dios
habita en nosotros.Simplemente,
entenderemos todo. En el infinito acto de admiración, de amor ante la
Eucaristía, vamos a entenderlo todo. "La admiración no hace preguntas; con
admirar comprende"
Con
un infinito acto de admiración; con un perfecto acto de contemplación y de
amor,¡. Ahí miramos a Dios reinando. Vemos a Cristo saliendo de Dios.
Permanecemos en Él, y Él en nosotros. ¡Que alegría! ¡Que bendición ser
discípulos! ¡Que gozo para nosotros celebrar la Eucaristía!
"Vosotros
sois luz y sal de la tierra" San Mateo 5,13 San Mateo 5,14,
todo esto significa la intimidad con Jesucristo. La intimidad con Jesucristo,
de acuerdo con este pasaje del capítulo dieciséis del evangelio de Juan, tiene
dos rasgos para que sepamos qué es ser íntimo de Jesucristo, dos rasgos
extrañísimos.
Primero,
ellos dicen: "Ahora no utilizas comparaciones" San Juan 16,29,
y segundo: "Ya no necesitas que te preguntemos nada; ahora creemos que
saliste de Dios” San Juan 16,30.
Cuando una persona puede decir estas dos cosas, quiere decir que es íntimo de
Jesucristo.
Cristo
les ha dicho: "Vosotros estáis ya limpios por las palabras que yo he
dicho" San Juan 15,3;
y también, en el capítulo diecisiete, Jesús ora y le dice al Padre Celestial:
"Yo los guardaba, yo los cuidaba" San Juan 17,12.
La
plenitud de la santidad está en ser íntimo de Jesucristo, y el vivir en el
Espíritu Santo. Vivir, acoger la gracia del Espíritu Santo. Pero, no voy a
predicar sobre la venida del Espíritu Santo o la fuerza del Espíritu Santo,
sino lo que significa ser íntimo de Jesús. Porque, ahí está la clave de todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario