jueves, 15 de junio de 2017

San Juan 16,20.







En Cristo reside la belleza, en Él está la hermosura, y Él, el día de la Ascensión, esa belleza de Cristo se irradia, se expande y nuestros ojos se quedan fascinados, arrobados, admirados por Cristo.
Qué importante es la belleza, no me cansaré de decirlo, la belleza es importante, porque las razones, las ideas tienen poder sobre la mente, sobre la cabeza, pero la belleza tiene poder sobre el corazón, y entre el corazón y la cabeza va primero el corazón, y la prueba está en que resulta muy fácil encontrar razones para justificar aquello que amamos y nos resulta muy difícil ir en contra de aquello que amamos.
3 Palabras que nos revelan, la intimidad de Dios, qué estaba sucediendo en Él cuando nos salvaba. Nunca podremos agradecer suficientemente al Señor que nos conceda eso precisamente: asomarnos a su mismo Corazón.
Con cuánta humildad y sencillez, con cuánta caridad les habló Cristo para decir: "Sí, se van a entristecer, pero su tristeza se convertirá en alegría" San Juan 16,20; se van a entristecer, porque esta fuente de Espíritu, que es mi cuerpo, les decía Cristo, se aparta de ustedes".
Pero se van a alegrar porque habrá, en sus propios corazones  en sus propios cuerpos, porque habrá en su voz y en sus almas, una fuente nueva, y ese mismo Espíritu, que de dentro brota de mí, lo habrá en ustedes.
En cierto modo, el precio es mi partida, pero de esa partida depende también mi llegada de nuevo a ustedesTengo que ir en el conocimiento exterior de ustedes para que puedan conocer cómo soy yo por dentro

Glorifiquemos a Dios por estos misterios y pidamos al Padre Celeste que nos dé la mística gracia del conocimiento de la intimidad de Jesucristo, del conocimiento de cómo es Él por dentro en su amor, en su unción, en su ofrenda al Padre, en su amor por la salvación de todos.

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