lunes, 26 de junio de 2017

Germen

San Pablo habla de la justificación, habla de llegar a ser justo.  Ser justos en la Biblia es algo más que eso. Ser justos es estar habitado, estar poseído por la justicia de Dios, estar a paz y salvo con Dios.
Allí donde está Dios, no cabe la injusticia, cuando en la Biblia se habla de justicia,  sino se está pensando en la manera de relacionarse con Dios.
Ser justo ante Dios es poder permanecer en su presencia, es estar en una relación abierta con Él, una relación sincera, una relación sin tropiezos. Más o menos como lo que sucede cuando dos personas está en buenos términos, cuando son buenos amigos, cuando no hay problemas entre ellos, cuando se entienden; eso es es lo que quiere decir justo. Es una relación de claridad, de amistad, estar a paz y salvo con Dios, estar tranquilo ante Dios.
 Es una relación de amistad, es una atmósfera en la que no hay nada que ocultar, en la que no hay nada que esconder.
. Llegar a la justificación es estar a paz y salvo con Dios; es poder sentir que no tengo nada que esconder a Dios, que puedo tratarlo con una relación abierta, sincera, como la de un hijo que está feliz al lado de su papá o de su mamá.
La redención es un regalo por el que Dios comprende, por el que Dios abarca, envuelve nuestra miseria y entiende lo que somos.
22 La solidaridad atraviesa todos los aspectos de la vida humana. No es solamente comunión de oraciónes. Oramos los unos por los otros, tiene que irse viendo la solidaridad en todos los aspectos.
Cuando cultivamos los dones de contemplación, cuando aspiramos a la escucha de la Palabra de Dios, no sólo estamos ofreciendo a nuestra vida lo que más necesita, sino estamos también manifestando cuál es la gracia que nos ha hecho Cristianos, y estamos también sirviendo de modo especial, de modo singular a la Iglesia.
Así pasa con el afán contemplativo, así pasa con el ardor enamorado que busca a Cristo sobre todas las cosas, que busca escucharle, adorarle, contemplarle.
Si ese celo,si ese anhelo, si esa sed no está en la Iglesia quiere decir que el anhelo último no va a ser el anhelo comtemplativo, Y caerá sobre ella aquella palabra de Pablo: "Todos buscan en los intereses personales, no en los de Cristo Jesús" Carta a los Filipenses 2,21.
Por eso te suplicamos, Cristo, renueva en nosotros el ardor en la escucha de tu Palabra, regala a tu Iglesia una generación de verdaderos contemplativos, gente que refleje en su modo de orar y amar algo de la gratuidad con la que tú has querido ocuparte de nosotros.
Convertir nuestra vida en ese lugar donde se proyecta, donde se muestra, donde se revela Dios. Descubrir en la propia vida a Cristo, no como un extraño, no como una idea peregrina que la puedo adoptar o no adoptar, sino como una presencia que ya está en mí, pero que de pronto se esclarece.

La luz del Espíritu Santo, como que despierta esa presencia, y hace que ese ser humano pueda descubrir, en si mismo, la Obra de Cristo. Parece que esa es la clave de una verdadera, de una profunda conversión.

Cristo no es una filosofía; Cristo, de alguna manera, está ya en nosotros, porque todo fue creado por El; y porque en su sacrificio redentor hay una voluntad explícita de salvación para todo ser humano, por eso Cristo "reposa", por así decirlo, ya en el alma humana, está ahí como dormido, como un gérmen, está ahí el Cristo.

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