viernes, 9 de junio de 2017

Efesios 1,17.





“Que el Dios de Nuestro Señor Jesucristo os conceda espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo más y más” Carta a los Efesios 1,17.
En el momento mismo de la Resurrección Cristo entró en la gloria del Padre. Y desde el momento mismo de la Resurrección negoció para nosotros el Espíritu Santo. Usted que es un oyente atento, se habrá dado cuenta que dije: “Subió a la gloria del Padre, o está en la gloria del Padre, o ascendió a la gloria de Padre".
“Envió el Espíritu Santo”. Pentecostés. " Pues en cierto modo, sí, señor, eso es lo que quiere decir. Que esos tres misterios: la Resurrección, La Ascensión, y el envío del Espíritu Santo, los tres primeros misterios Gloriosos del rosario, por cierto, esos tres misterios son de alguna manera un mismo misterio.
El misterio de Cristo, la compresión que la Iglesia quiere del misterio de Cristo es procesual, y por eso el Señor Jesús en su providencia, en su ternura, en su misericordia, en las manifestaciones, en las apariciones que hace a los Apóstoles, sí hay tiempo, pero no es el tiempo de Cristo que desde que resucitó es glorioso.
.Esa nube en el Antiguo Testamento es la presencia de la gloria de Dios. Moisés entraba en la nube para hablar con Dios. La nube es una de las manifestaciones visibles de la gloria Divina. Una de las principales manifestaciones de la gloria Divina en el Antiguo Testamento. Por eso también, en la Transfiguración, tú te acuerdas que había una nube.
Cristo en su providencia les concedió esta experiencia mística, profundísima, intensísima, por la cual ellos entendieron que el Resucitado con toda su humanidad, con toda su realidad humana, tenía la plenitud de la gloria de Dios, y que ellos como testigos de este Resucitado, estaban anunciando que todos los que tenemos fe en Cristo, lo seguiremos en ese mismo camino, y también nuestros cuerpos serán llamados a la gloria del Padre.
Cristo Resucitado es glorificado en toda su plenitud humana, y eso mismo nos va a suceder a nosotros. Obviamente, cuando uno ya entiende qué es lo que estamos celebrando, se entiende también por qué el evangelio dice “Yo estoy con vosotros” San Mateo 28,20.
Frase estrella, maravillosa de San León Magno: “Entendieron los Apóstoles que no había dejado Cristo al Padre cuando vino a la tierra, y así llegaron a entender que no nos dejaba cuando ahora le contemplaban subir al cielo”.
 Así entendemos que este Cristo muerto, torturado, y glorificado es verdaderamente el mediador entre Dios y los hombres. Es Dios para nosotros, y es nosotros para Dios.
A Él la alabanza por los siglos.
Descubrir la vocación, es descubrir cuál es el sentido de la vida, es descubrir para qué nos hizo Dios. Dios, a cada persona la hizo con un plan maravilloso de amor.
En la Ascensión de Jesucristo, hay que pedirle a Jesús: "Tú, que conociste el camino hacia la Casa de tu Padre, Tú, que sabes cuál es el camino hacia la Casa de Papá Dios, muéstrame el camino. ¡Muéstrame el camino!"
Es un camino que va por los Cielos, pero también es un camino que va por los pueblos. Va por los Cielos, porque Cristo asciende al Cielo; y va por los pueblos, porque Cristo nos manda predicar a todos los pueblos.

Que salgamos felices, convencidos y gozosos a contarle al mundo, que hay Alguien que no se perdió, que hay Alguien, Jesucristo, que sí sabía a qué había venido, que sí encontró camino, y que sí puede conducirnos, si nos unimos a Él, hasta la gloria de la Casa del Padre.

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