Dice Cristo, "Mire, el verdadero criterio
está en aquel que ame". Es la idea
que nos trae el evangelio de Juan: "Os doy un mandamiento nuevo: que os
améis los unos a los otros, como yo os he amado" San Juan 13,34.
El ministerio de Cristo, lo que Cristo ha hecho es lo que ahora
pide en los discípulos. Durante su ministerio público, los discípulos han
podido conocer, lo que ha hecho Cristo es:
dar de comer al hambriento y de beber al sediento, ejercer la misericordia.
Lo
que dice Jesucristo es: "Mi lenguaje, mi discurso, ustedes lo han visto;
ha sido misericordia. Hagan eso ustedes. Si ustedes son de los míos, obren como
yo".
Siempre
que nos tiente esa simplificación o que alguien nos diga:
El
amor al prójimo, especialmente de ese cuidado celoso que hay que tener en la
piedad con el disminuido, con el pequeño, con el que no tiene fuerzas.
"Que no vaya a dormir contigo tu salario, el salario del obrero no puede
quedar contigo" Levítico 11,13.
Toda
la primera lectura, del Levítico, se
resume en la frase última: "Amarás a tu prójimo como a ti
mismo" Levítico 19,18, y "yo soy el Señor" Levítico
19,1-2, Levítico
19,11-18.
Ese
"Yo soy el Señor", encontramos desarrollada la frase: "Yo soy el
Señor que te sacó de Egipto, de tierra de la esclavitud. Por eso, amarás al
Señor sobre todas las cosas, no utilizarás su nombre en vano, santificarás las
fiestas" Deuteronomio
5,6-6; Deuteronomio
5,11-12, etc.
"Yo
soy el Señor, no es una proclama del poder, yo soy el Señor es una apelación a
la memoria: "¿De dónde te saqué? ¿Quién te hizo libre? ¿Quién eras tú y de
dónde te saqué?
bLeamos
los profetas, sobre todo Ezequiel. Ezequiel contándole de modo gráfico lo que
Dios había hecho por él: "Tú eras una pobre bebita agitándose en su
sangre, y nadie se acercó a limpiarte el ombligo, porque dabas asco, y tú
estabas ahí en el suelo porque nadie quería cargarte, y yo me apiadé de ti, y
te limpié, y te abrigué, y te cuidé, y creciste, y ya de mujer te volviste
prostituta" Ezequiel
16,4-5; Ezequiel
16,6-7;Ezequiel
16,8-15.
Así
habla Ezequiel. "Date cuenta de dónde te saqué, mira lo que yo he hecho
contigo, fíjate que tú eras pequeño y fui yo quien te hizo grande". Por
eso, la memoria de lo que yo he hecho por ti, es lo que te mueve a hacer lo
mismo por tu prójimo. "Tú eras nada, y yo te cuidé. Si tú quieres guardar
memoria agradecida de lo que yo he hecho por ti, mira cómo vas a tratar a los
que son nada."
Los
que son pequeños, los que no pueden nada son la memoria viva de lo que tú eras
y de lo que yo hice por ti". Ese es el argumento de la Biblia.
El
amor al prójimo nace del amor de Dios. "En esto consiste el amor, en que
Él nos amó primero" 1 Juan 4,10. El amor al prójimo nace del amor de Dios, de
saberse amado por Dios. Cuando te encuentres con alguien que no puede nada, ahí
está la memoria de lo que tú eras y de lo que yo hice por ti, por eso amas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario