domingo, 4 de junio de 2017

Semillas






Son tantas las maravillas del Espíritu Santo. Vamos a orar mucho en esta semana, vamos a orar más que de costumbre; vamos a pedirle a Dios que despierte en nosotros las semillas, los dones que nos ha dado.
El corazón es un pequeño paraíso. En tu corazón están las semillas de árboles bellísimos; en tu corazón están las semillas para darle salud a muchos hermanos. Tú tienes un paraíso en tu corazón, pero necesitas la lluvia del Espíritu para que todas tus semillas broten.
Vamos a pedirle al Señor en esta semana, orando más que de costumbre, vamos a pedirle al Señor que haga brotar esas semillas, son los maravillosos dones y carismas, son las virtudes sobrenaturales, es la vida de Dios en nosotros.
Si nosotros entramos a esa atmósfera divina, si nosotros entramos a ese ámbito, a ese perfume de Cristo, a ese ambiente del Señor Jesús, nosotros participamos de su victoria. Por eso Él nos dijo: "Permaneced en mí y yo en vosotros, para que deis fruto, un fruto que permanezca" San Juan 15,5. Nosotros queremos aprender a vivir en la atmósfera de Cristo, en el perfume de Cristo, en el amor de Cristo.
Acerquémonos al regalo de Jesucristo, acerquémonos a los brazos de Cristo; sintamos el perfume que sale del Corazón de Jesucristo; esa es nuestra atmósfera. Si nosotros vivimos en la atmósfera de Cristo, en el amor de Cristo, es nuestra la victoria de Cristo; y Él dijo en el evangelio: "En el mundo van a tener luchas, van a tener que sufrir. No tengan miedo, yo he vencido al mundo" San Juan 16,33 .
Nosotros vamos a estar con Jesús. La Primera Carta de Juan nos dice: "Ustedes no tengan miedo. El que está en ustedes, es más fuerte que el que está en el mundo" 1 Juan 4,4.
Vamos a vivir en el poder del Señor, vamos a vivir en el amor del Señor, vamos a estar en su ambiente, en su ámbito, en su atmósfera, como el niño que reconoce a la mamá por el aroma, por el perfume, por el olor.
Vamos a estar así muy cerca y vamos a conocer a Cristo por el olor, por ese perfume, por esa unción, y a nunca, nunca, nunca, nunca jamás separarnos de Cristo. Estar así con Él, participar de su victoria; ser tan pequeños y al mismo tiempo tan grandes; ser tan débiles y al mismo tiempo tan fuertes; ser tan niños y al mismo tiempo tan seres humanos.
Carta a los Hebreos 5,14, como dice la Carta a los Hebreos, y dispuestos a tener victoria, porque Cristo el Señor ha vencido a la muerte.

Amén.,

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