martes, 1 de octubre de 2013

Afirmación

La Cruz de Nuestro Señor Jesucristo es el juicio de este mundo. Esa es la afirmación extraña, profunda, sabia, que encontramos en el evangelio de hoy. ¿Qué quiere decir eso, que la Cruz de Cristo es el juicio de este mundo? Hay varias interpretaciones. Una es esta: lo que no puede pasar por el camino de la Cruz, es sólo temporal, es pasajero, es efímero.
Al pasar por el camino de la Cruz, pon frente a la Cruz lo que hay en ti, y así sabrás qué tiene valor y qué no lo tiene. Por ejemplo, el amor; cuando el amor no ha pasado por el camino de la Cruz, todavía no se sabe cuánto vale; el amor que supera la prueba de la cruz, ése es verdadero amor.
Para que se entienda esto nada mejor que un ejemplo, y ya que hablamos de amor, pues es natural pensar en enamorados y novios y parejas. ¿Cuál es la diferencia entre el amor de los enamorados y el amor de los esposos? Pues los enamorados conocen sólo lo más atrayente, lo más hermoso y lo más grato, lo más agradable de la otra persona.
El amor que ha pasado por la prueba, ése es el verdadero amor. Entonces ahí te das cuenta cómo la cruz sirve para poner a prueba lo que uno tiene en el corazón; y lo que sobrevive a la prueba de la cruz, eso sí es verdadero; lo que no sobrevive a la prueba de la cruz, es falso, es efímero, es sospechoso. Y a menudo ese engaño es treta del enemigo, treta del demonio.
La cruz nos hace verdaderos de muchas maneras, pero la cruz no es solamente el sufrimiento, la cruz es la radical opción por Dios. Cristo está en la Cruz en obediencia al Padre, Cristo está en la Cruz como supremo acto de amor y de obediencia al Padre.
Si los sentimientos y los afectos, las amistades, contratos, proyectos, sueños, recuerdos que hay en ti, no son compatibles con ese deseo absoluto, absorbente, ese deseo total, como el de Cristo en la Cruz de agradar a Papá Dios, algo anda mal.
"La Cruz es el lugar del juicio" San Juan 12,31; y lo que yo no le pueda presentar a Cristo en la Cruz, es porque es impresentable; lo que yo no le pueda presentar a Cristo en la Cruz, es porque no me conviene." Si el novio ese que te conseguiste, o el amor ese, o el negocio ese, o el sueño que tienes, o lo que hiciste anoche, si tú no lo puedes presentar delante de la Cruz de Cristo, algo anda mal.
Tu vida entera tiene que pasar delante de la cruz. Además, es muy bueno hacer este ejercicio, porque cuando nos muramos, ¿a quién vamos a encontrar, quién nos va a mirar, sino el mismo Cristo al que ahora le rehuimos la mirada? Tanto esconder uno los ojos delante de Cristo, y nos morimos, ¿y a quién vamos a encontrar? A Él, a su mirada, y Él nos va a decir: "Por estas Llagas manifesté el amor que te tengo, así te amé, de este tamaño es mi amor".
Entonces nosotros tenemos que saber presentar toda nuestra vida ante los ojos de Cristo, ante el amor de Cristo y ante la Cruz de Cristo.

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