sƔbado, 19 de octubre de 2013

Devuelve

Recordar que somos radicalmente ignorantes sobre nuestro futuro es un acto de profunda sensatez que nos devuelve a nuestra condición de creaturas, a nuestra condición de creados, a nuestra condición de peregrinos, a nuestra condición también, por qué vamos a temer decirlo, de dependientes.
Estamos en radical dependencia; no somos Dios, en contra de lo que prometió y sigue repitiendo la serpiente, segĆŗn el texto aquel del GĆ©nesis: "Entonces serĆ”n como Dios" GĆ©nesis 3,5. ¡Nosotros no somos como dioses! Esta es tal vez la gran tentación, igual para nuestro tiempo: ser como dioses, sentir que asegurando un presente, tenemos asegurado el futuro. 

Dios interviene, Dios entra con su pregunta: "¿Y para quiĆ©n serĆ”n todos tus bienes?" San Lucas 12,20.
De manera que tenemos que aprender, que para mantener viva la esperanza, hay que mantener viva la pregunta; y para mantener vivas la esperanza y la pregunta, hay que tener viva la conciencia, y viva la inteligencia.
Cuando nuestra inteligencia y nuestra conciencia estƔn despiertas, y son capaces de abrirse a ese radical desconocimiento que tenemos del futuro, descubrimos de quiƩn somos, y a quiƩn pertenecemos.
Le damos la gloria a Dios, y no nos dejamos encadenar, no nos dejamos esclavizar por los bienes de esta tierra.

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