Jesús que apela a lo que nosotros somos, a lo que nosotros estamos viviendo, y es maravilloso ver que a partir de esas realidades tan pequeñas, a veces tan mezquinas, Jesús logra enseñarnos quién es Dios, cómo es Dios, cuánto nos ama.
Eso es maravilloso, es realmente maravilloso. Está enseñándonos Jesús sobre la oración, sobre el misterio de la oración, sobre el camino de la oración y nos enseña sobre todo a buscar las cosas buenas.
"Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos..." San Lucas 11,13.
"Ustedes, que son malos..." San Lucas 11,13. Qué realismo pero al mismo tiempo qué compasión, porque está descubriendo algo bueno en media de esa maldad nuestra; en medio de esa deficiencia de bondad que tenemos, hay algo que permanece bueno, hay una huella de bondad en nosotros.
"Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas, ¿cuánto más el Padre celestial les dará Espíritu Santo a quienes se lo pidan?" San Lucas 11,13.
Hay una clara proporción: el ser humano es malo pero da cosas buenas; Dios, que es bueno, dará cosas infinitamente mejores, y eso que es infinitamente mejor es el Espíritu Santo, es el don del Espíritu Santo.
Jesús con estas palabras quiere que nos enamoremos de la bondad infinita que hay en el Espíritu Santo, que nosotros entendamos que mejor que esos panes a media noche, que mejor que ese pescado, que mejor que esos alimentos, ese huevo, ese pan, ese pescado; mejor que todo eso, mejor que todo lo que estamos necesitando o podemos imaginar, infinitamente mejor es lo que Papá Dios quiere y puede darnos, y ese es el don del Espíritu Santo.
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