martes, 15 de octubre de 2013

Rosarioa




Por el Rosario, se puede conseguir todo. Según una graciosa comparación, es una larga cadena que conecta el Cielo y la tierra: una de las extremidades está entre nuestras manos y la otra en las de la Virgen.

Mientras el Rosario se recite, Dios no podr
á abandonar el mundo, porque ésta oración es poderosa en su corazón. Es como la levadura que puede regenerar la tierra. La dulce Reina del Cielo no puede olvidar a sus hijos que cantan sus alabanzas sin parar.

No existe oraci
ón que sea más agradable a Dios que el Rosario. Por eso la Iglesia nos invita a recitarlo cada tarde, en este mes de octubre, ante Jesús realmente presente y expuesto en el altar.

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