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Por el
Rosario, se puede conseguir todo. Según una graciosa comparación, es una larga cadena que conecta el Cielo y la
tierra: una de las extremidades está entre nuestras manos y la otra en las de la
Virgen.
Mientras el Rosario se recite, Dios no podrá abandonar el mundo, porque ésta oración es poderosa en su corazón. Es como la levadura que puede regenerar la tierra. La dulce Reina del Cielo no puede olvidar a sus hijos que cantan sus alabanzas sin parar. No existe oración que sea más agradable a Dios que el Rosario. Por eso la Iglesia nos invita a recitarlo cada tarde, en este mes de octubre, ante Jesús realmente presente y expuesto en el altar. |
martes, 15 de octubre de 2013
Rosarioa
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