El que ha encontrado el camino para Dios, en oración, ese lo sabe todo. El publicano se quedó atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Dios, ten compasión de este pecador!" San Lucas 18,13.
Dios sale y abre, porque Él dijo: "Pedid, y se os dará; llamad, y se os abrirá; buscad, y hallaréis" San Mateo 7,7. Eso fue lo que hizo el publicano.
La contrición tiene una gracia muy grande, porque nos hace, a través del abismo de nuestra miseria, asomarnos al abismo de la misericordia de Dios.
Nadie tiene un retrato tan cercano del amor de Dios, nadie tiene una experiencia tan inmediata del amor de Dios como la persona que se reconoce pecadora, como la persona que puede ver su pecado superado, su pecado vencido.
En el sacramento de la confesión, sacramento maravilloso, invento preciosísimo del Corazón de Jesucristo.
Es muy alta muy bella la dignidad que el Señor concede a los sacerdotes, para absolver los pecados, eso es muy grande; pero la admiración que tengan por esa dignidad , que no disminuya la admiración que ustedes deben tener por Cristo que los conduce, que guía maravillosamente hacia el arrepentimiento. ¡Es que el trabajo duro le toca a Cristo!
Esa sí es la obra grande, ese es el maravilloso camino; de manera que cuando la gente le llega ya el pecado llega maniatado,.
Aprendamos a orar con arrepentimiento, con sinceridad, con humildad; aprendamos a tocar las puertas del cielo, que ahora sabemos que están muy cerca, y recibamos de Dios su unción para tener sus mismos sentimientos.
San Agustín: "Si no te pareciste a Dios amando el bien, ahora puedes parecerte detestando el mal".
"¡Dios, ten compasión de este pecador!" San Lucas 18,13.
El publicano lo que hace es reconocer su miseria ante Dios, y así se encontró con Dios. Dice el evangelio: “cuando volvió a su casa estaba a paz y salvo con Dios” San Lucas 18,14.
Esa oración, como lo dijo el libro del Eclesiástico : “Esa oración la oye Dios” Eclesiástico 35,16 El publicano sólo quería ser visto por Dios. Un día cuando nadie lo esté viendo entre a una iglesia y haga esta oración: “Señor, yo pienso que mi vida se está perdiendo; ten compasión de mí, Señor; muéstrame el camino; algo anda mal en mi vida; estoy confundido; creo que voy mal; ayúdame, ayúdame”.
Esa oración Dios la va a escuchar. Si usted la dice, si usted la repite, en su cama, en su cuarto, al llegar al trabajo, al salir de la universidad. Si usted le dice: “Señor, oriéntame, muéstrame, por favor”.
Hay que hacer oración. , Dios va mostrando el camino Es donde vienen las hermosas conversiones.
Agustín empezó a sentir: “Mi vida tiene que cambiar, mi vida puede cambiar, mi vida va a cambiar, mi vida cambia hoy”. Y se bautizó y se convirtió y es un gran santo.
Que Dios nos dé sinceridad,.Que nuestra vida se pueda romper ante Dios con verdad, con sinceridad, para que Dios, con esos pedazos, pueda hacer una creatura nueva. Amén
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