La familia cumplirá su misión siendo "un lugar de encuentro", entre esposos, entre padres e hijos y entre hermanos. En un clima de paz y de confianza el encuentro con los cercanos prepara el encuentro con los demás y el encuentro con Dios. Y como fruto natural se incrementará la capacidad de dar y recibir; de compartir lo que se es, lo que se tiene y lo que se hace, así como la adquisición del sentido de la vida.
"Un lugar de diálogo", donde diariamente se intercambian ideas, vivencias y sentimientos. La comunicación siempre abre nuevos horizontes, sobre todo en las relaciones interpersonales, base para crear actitudes de servicio.
"Un lugar donde .ve descubren y asumen valores", como la verdad, la honradez, la disponibilidad....que van a configurar la identidad personal.
La familia cristiana asume como modelo el hogar de Nazaret y como camino el seguimiento de Cristo. Este será el itinerario de toda vocación y en especial de la vocación para el sacerdocio.
Pensar en el acompañamiento al seminarista o en la ayuda al sacerdote, es tener presentes las raíces familiares que los sustentan. Desde ellas se les puede conocer, comprender y servir con mayor seguridad.
Si la familia es "la célula básica de la sociedad", destruir, o no revitalizar esta célula, equivale a construir una sociedad sin base.
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