La clave de este evangelio. Pedir en el nombre de Cristo, es como pedir en el lugar de Cristo, es como pedir desde Cristo. Uno no ha pedido desde Cristo; o tal vez, muchas cosas no las hemos pedido desde Cristo. ¿Qué es pedir desde Cristo? ¿Cómo se está en Cristo para pedir desde Cristo y por lo tanto pedir en su nombre?
Se está en Cristo cuando uno quiere a Cristo, esas son las dos características: uno quiere a Cristo y cree que Cristo salió de Dios. Si un cree en Él y uno lo quiere a Él, entonces uno entra en Él, uno ruega dentro de Él y ese ruego es el que el Padre siempre cumple.
El evangelio de Juan avanza más que los otros evangelios, porque los otros dejan la frase del Señor así como suelta: "Pedid y recibiréis", Juan nos muestra por qué sucede así y cómo sucede así.
"Pedid y recibiréis" San Juan 16,24, no significa que vamos a tener la varita mágica de los cuentos, para que entonces, “yo quiero más dulce", "yo quiero una pelota", "yo quiero jugar en el parque”, y eso sucede. Sino que para aquel que esta en Cristo, su voz se convierte en la voz de Jesús, la voz del Hijo, y la voz del Hijo siempre es escuchada. No hemos escuchado, no hemos sido escuchados, tal vez porque no hemos pedido como hijos, hemos pedido como extraños.
Catalina de Siena habla del acercamiento a Cristo y dice que la gente pasa como tres estados. En otras versiones hablamos de tres generaciones, de tres edades, lo que sea, pero ese número tres, parece que es importante en la vida espiritual.
El primer estado, dice Catalina, es el de el siervo mercenario, quiere algo de Dios, pero no quiere a Dios. Lo que quiere de Dios es lo que pide, pero como no quiere a Dios, entonces Dios le da según ve que le conviene para seguir avanzando.
Por eso, a veces da y a veces niega. Es un siervo mercenario, en el fondo está pensando en sí mismo, está pensando, por ejemplo, en su propia paz, en que las cosas les salgan bien, en dejar de sufrir, en obtener dinero, puesto, o lo que sea. Siervo mercenario .
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