jueves, 23 de mayo de 2013
Decidle
Cuando abráis la puerta de vuestra iglesia, al llegar, deteneos un instante y decidle a María: « Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero de hoy en adelante en esta casa que es mía y tuya, rezar contigo, predicar contigo, confesar contigo: yo quiero que todo mi sacerdocio sea contigo.» Después iréis al presbiterio, y tras abrir la puerta, deteneos una vez más un instante, para invitar a Maria a pasar antes que vosotros, y decidle: « Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero vivir contigo en este hogar, cerca de ti, en la mortificación, en la paciencia, en la pureza, en la caridad. » Finalmente, cuando abráis la puerta de vuestra habitación, deteneos una vez más, invitad a vuestra madre a pasar primero, y decidle: « Aquí sobre todo, Madre, no me abandones. Yo quiero aquí rCuando abráis la puerta de vuestra iglesia, al llegar, deteneos un instante y decidle a María: « Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero de hoy en adelante en esta casa que es mía y tuya, rezar contigo, predicar contigo, confesar contigo: yo quiero que todo mi sacerdocio sea contigo.» Después iréis al presbiterio, y tras abrir la puerta, deteneos una vez más un instante, para invitar a Maria a pasar antes que vosotros, y decidle: « Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero vivir contigo en este hogar, cerca de ti, en la mortificación, en la paciencia, en la pureza, en la caridad. » Finalmente, cuando abráis la puerta de vuestra habitación, deteneos una vez más, invitad a vuestra madre a pasar primero, y decidle: « Aquí sobre todo, Madre, no me abandones. Yo quiero aquí rezar contigo, estudiar, dormir, morir bajo tu mirada, muy cerca de tu corazón. » ezar contigo, estudiar, Cuando abráis la puerta de vuestra iglesia, al llegar, deteneos un instante y decidle a María: « Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero de hoy en adelante en esta casa que es mía y tuya, rezar contigo, predicar contigo, confesar contigo: yo quiero que todo mi sacerdocio sea contigo.» Después iréis al presbiterio, y tras abrir la puerta, deteneos una vez más un instante, para invitar a Maria a pasar antes que vosotros, y decidle: « Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero vivir contigo en este hogar, cerca de ti, en la mortificación, en la paciencia, en la pureza, en la caridad. » Finalmente, cuando abráis la puerta de vuestra habitación, deteneos una vez más, invitad a vuestra madre a pasar primero, y decidle: « Aquí sobre todo, Madre, no me abandones. Yo quiero aquí rezar contigo, estudiar, dormir, morir bajo tu mirada, muy cerca de tu corazón. » dormir, moCuando abráis la puerta de vuestra iglesia, al llegar, deteneos un instante y decidle a María: « Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero de hoy en adelante en esta casa que es mía y tuya, rezar contigo, predicar contigo, confesar contigo: yo quiero que todo mi sacerdocio sea contigo.» Después iréis al presbiterio, y tras abrir la puerta, deteneos una vez más un instante, para invitar a Maria a pasar antes que vosotros, y decidle: « Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero vivir contigo en este hogar, cerca de ti, en la mortificación, en la paciencia, en la pureza, en la caridad. » Finalmente, cuando abráis la puerta de vuestra habitación, deteneos una vez más, invitad a vuestra madre a pasar primero, y decidle: « Aquí sobre todo, Madre, no me abandones. Yo quiero aquí rezar contigo, estudiar, dormir, morir bajo tu mirada, muy cerca de tu corazón. » rir bajo tu mirada, muy cerca de tu corazón. »
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario