Madre ademĆ”s piensa en la salud de sus hijos, educĆ”ndoles tambiĆ©n a afrontar las dificultades de la vida. No se educa, no se cuida la salud evitando los problemas, como si la vida fuera una autopista sin obstĆ”culos. La mamĆ” ayuda a los hijos a mirar con realismo los problemas de la vida y a no perderse en ellos, sino a afrontarlos con valentĆa, a no ser dĆ©biles, y saberlos superar, en un sano equilibrio que una madre "siente" entre las Ć”reas de seguridad y las zonas de riesgo.Esto una madre sabe hacerlo. Lleva al hijo no siempre sobre el camino seguro, porque de esta manera no puede crecer. Pero tampoco solamente sobre el riesgo, porque es peligroso. Una madre sabe equilibrar estas cosas. Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniĆ©ndose en juego ¡no tiene columna vertebral! Recordemos la parĆ”bola del buen samaritano: JesĆŗs no propone la conducta del sacerdote y del levita, que evitan socorrer al hombre que habĆa caĆdo en manos de ladrones, sino la del samaritano que ve la situación de ese hombre y la afronta de una manera concreta. MarĆa ha vivido muchos momentos no fĆ”ciles en su vida, desde el nacimiento de JesĆŗs, cuando para ellos "no habĆa lugar para ellos en el albergue" (Lc 2, 7), hasta el Calvario (cfr. Jn 19, 25). Y como una buena madre estĆ” cerca de nosotros, para que nunca perdamos el valor ante las adversidades de la vida, ante nuestra debilidad, ante nuestros pecados: nos da fuerza, nos muestra el camino de su Hijo. JesĆŗs en la cruz le dice a MarĆa, indicando a Juan: "¡Mujer, aquĆ tienes a tu hijo!" y a Juan: "AquĆ tienes a tu madre"( Jn 19, 26-27). En este discĆpulo todos estamos representados: el SeƱor nos confĆa en las manos llenas de amor y de ternura de la Madre, para que sintamos que nos sostiene al afrontar y vencer las dificultades de nuestro camino humano y cristiano. No tener miedo de las dificultades. Afrontarlas con la ayuda de la madre.
La buena madre no sólo acompaƱa a los niƱos en el crecimiento, sin evitar los problemas, los desafĆos de la vida, una buena mamĆ” ayuda tambiĆ©n a tomar las decisiones definitivas con libertad. Esto no es fĆ”cil. Pero una madre sabe hacerlo, en este momento en que reina la filosofĆa de lo provisional. Pero, ¿quĆ© significa libertad? Por cierto, no es hacer todo lo que uno quiere, dejarse dominar por las pasiones, pasar de una experiencia a otra sin discernimiento, seguir las modas del momento; libertad no significa, por asĆ decirlo, tirar por la ventana todo lo que no nos gusta. La libertad se nos dona ¡para que sepamos optar por las cosas buenas en la vida! MarĆa como buena madre nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas, con aquella libertad plena con la que respondió "sĆ" al plan de Dios para su vida ( Lc 1, 38).
Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana. Veo en esta plaza una gran variedad de colores y de signos. Asà es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, al encuentro con Cristo", ha subrayado.
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