Lo más importante no es saber cómo son tres en uno y uno en tres, pues el sol también es a la vez uno y tres: fuego, luz y calor; también nuestro planeta es a la vez tierra, aire y agua. Muchas otras “trinidades” de la creación demuestran que la Trinidad no constituye un absurdo. Hay realidades que, aplicadas a la Trinidad, nos permiten acercarnos algo a ese glorioso misterio: Dios es vida, amor, belleza, sabiduría, poder, paz, relación y felicidad; todo al infinito y en Familia, constituida por el Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres personas distintas tan unidas, que son un solo Dios.
Para nosotros lo decisivo está en el hecho de que la Santísima Trinidad es nuestra felicísima Familia de origen y destino. El éxito total de la vida consistirá en alcanzar ese nuestro hogar eterno.
Poco importa que no podamos comprender el misterio de la Trinidad, pues sí que podemos, por gracia de Dios, amar, adorar, gozar, relacionarnos ya en la tierra con cada una de las tres divinas Personas de la Trinidad, para luego gozarlas por toda la eternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario