sábado, 11 de mayo de 2013

Rasgos

"Vosotros sois luz y sal de la tierra" San Mateo 5,13 San Mateo 5,14, todo esto significa la intimidad con Jesucristo. La intimidad con Jesucristo, de acuerdo con este pasaje del capítulo dieciséis del evangelio de Juan, tiene dos rasgos para que sepamos qué es ser íntimo de Jesucristo, dos rasgos extrañísimos.
 "Ahora no utilizas comparaciones" San Juan 16,29, y segundo: "Ya no necesitas que te preguntemos nada; ahora creemos que saliste de Dios” San Juan 16,30. Cuando una persona puede decir estas dos cosas, quiere decir que es íntimo de Jesucristo.
Pero hay un detalle, cuando ellos dicen esto en la Cena de despedida, según el evangelio de San Juan, Cristo les ha dicho: "Vosotros estáis ya limpios por las palabras que yo he dicho" San Juan 15,3; y también, en el capítulo diecisiete, Jesús ora y le dice al Padre Celestial: "Yo los guardaba, yo los cuidaba" San Juan 17,12.
O sea que la plenitud de la santidad está en ser íntimo de Jesucristo, y el vivir en el Espíritu Santo. Vivir, acoger la gracia del Espíritu Santo. Pero, no voy a predicar sobre la venida del Espíritu Santo o la fuerza del Espíritu Santo, sino lo que significa ser íntimo de Jesús. Porque, ahí está la clave de todo.
Lo que sí les adelanto es con el Espíritu Santo. Eso que usted comprenda hoy, se va a realizar, y va a permanecer en usted. Son dos palabras muy extrañas las que utilizan los discípulos: "Ahora no utilizas comparaciones" San Juan 16,29.
Preguntémonos: ¿qué querían decir ellos con eso? ¿Y qué quiere decir lo que le dicen al Señor: "No necesitas que te pregunten"? San Juan 16,30.
Porque esos son los dos rasgos del que es íntimo de Cristo. El que quiera meditar la Escritura, dicho sea entre paréntesis, debe acostumbrarse a preguntar muchas veces con una oración en los labios: "Señor, ¿qué quiere decir esto?" ¡Cuántas veces hemos pasado por encima de estas palabras!
Pedimos a Dios que nos abra los sentidos, que nos ayude, que nos ilumine, que nos muestre cuál es el sentido? Dijeron los discípulos a Jesús: "¿Ahora sí?" San Juan 16,31. O sea que antes no. ¿Qué querían decir ellos con eso de: "Ahora sí hablas claro"?San Juan 16,29. ¿Cómo era antes?
Entonces, recordemos lo que fue la predicación del Señor. ¿Cómo era la predicación del Señor? Él decía continuamente: "El Reino de Dios se parece a un hombre que echó semillas en un campo, y esté dormido o despierto, la semilla crece" San Mateo 13,24, o "el Reino de Dios se parece a una perla" San Mateo 13,45.
Pero, ¿cuándo va a decir lo que sí es, no a qué se parece, sino cómo es? Porque, Él siempre decía sus comparaciones, y normalmente las comparaciones no se las entendía nadie.
Jesús decía una comparación, y cómo no le entendían la comparación, entonces le preguntaban en privado: "Oye, ¿qué quiere decir?" Dice la Escritura: "En privado le preguntaban: ¿qué quiere decir esa parábola del Sembrador?" San Mateo 13,36.
Las dos cosas van unidas. El que ya no necesita comparaciones, tampoco necesita que le pregunten; porque, precisamente, lo que suscita la pregunta es una comparación.
Señor, si el Reino de Dios es como una perla escondida, ¿cuál es la perla que yo no he encontrado? ¿Entonces eso cómo se aplica? Y si ahí dice que uno tiene que vender todo, eso ¿qué quiere decir, que yo tengo que dejar mi trabajo?
Cuando se dice una comparación surge una pregunta. Los discípulos dicen: "Ahora sí que hablas claro, no utilizas comparaciones, y ahora, ya no tenemos qué preguntarte"? San Juan 16,29-30.
Esto quiere decir que en el momento de la Última Cena Jesús reveló lo que era el Reino. Lo reveló sin comparación, sin utilizar comparaciones. Los discípulos se dieron cuenta que estaba hablando claramente y entonces dijeron: "Ahora sí hablas claro" San Juan 16,29, "y ahora sabemos que saliste de Dios” San Juan 16,30

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