martes, 21 de mayo de 2013

Levadura

Retiro no es un encuentro fraterno, sin más. No es un curso de psicología o un día de estudio. Retiro es retiro. Es decir, tiempo de recogimiento, de hacer un viaje al fondo de nuestro corazón, de dejar las cosas cotidianas, subir al Tabor de la oración y adentrarnos en el misterio de Dios y preguntarle: “Señor, ¿qué quieres de mí?...¿Cómo está mi fidelidad a Ti?”.
Tercero, expliquemos cómo sería la organización espiritual del retiro. Tiene que ser tratado un tema espiritual único: (1) Tema profundizado íntimamente en una meditación con un texto bíblico, sea en forma de Lectio Divina, sea en forma de meditación mental o de contemplación, durante 45 minutos o una hora; meditación dirigida por algún sacerdote, persona consagrada o laico preparado que está al frente del grupo. (2) Le sigue después un momento de desierto donde cada uno medita a solas ese texto explicado en silencio con Dios, sea caminando o sentado en el jardín o en la capilla. (3) También es provechosa una charla más explicativa o exhortativa que profundice ese tema del retiro, ya en un plan más distendido. (4) Tiene que haber momento de reflexión personal, donde el director del retiro les ofrece unas preguntas sencillas al respecto del tema, delante del Santísimo expuesto. (5) No debería faltar en un retiro momento para acercarse a la confesión sacramental. (6) Y el retiro debería terminar con la celebración de la Eucaristía. Hay quienes también sugieren, después del retiro y antes de retirarse a sus ocupaciones ordinarias, un momento de compartir fraterno y espiritual sobre lo tratado en el retiro.
Finalmente, les ofrezco un modelo en esquema de lo que podría ser un retiro.
Tema: Por ser bautizados estamos llamados a la santidad.
Meditación: texto bíblico “Sed santos, porque Yo soy santo” (1 Pedro 1, 16); desarrollado en tres puntos: (1) Dios es santo y la fuente de santidad. (2) Ser de Dios y para Dios me exige la santidad de vida que consiste en dejarme santificar por Dios en la oración y luchar contra el pecado en todas sus formas. (3) Muchos tratan de vivir ya aquí la santidad viviendo las bienaventuranzas –espejo de la santidad- y están derramando el perfume de su santidad a su alrededor, ¿por qué yo no?
Charla: profundiza la meditación. Puedo desarrollarla en varios puntos: (1) Quién me pide ser santo: Dios, mi Señor; (2) Por qué me pide ser santo: porque soy bautizado; (3) Para qué me pide ser santo: para llevar su imagen con limpieza y llegar al cielo; (4) Dónde me pide ser santo: en medio de mis tareas diarias; (5) Qué medios tengo para ser santo: oración, sacramentos, sacrificio, devoción a María…(6) Qué frutos cosecho con mi santidad: transformación interior de todo mi ser y transformación de mi medio ambiente, como lePrimero, ¿qué es un panegírico y su finalidad? Es otro tipo de predicación en el día del patrono del pueblo o de la parroquia. Tiene como objetivo narrar la vida de ese patrono para enardecer el pueblo y para que podamos aprender de él las lecciones y virtudes que practicó en su vida. El panegírico se hace una vez al año. Puede ser dentro de la misa, como homilía. O puede ser también fuera de la misa, y así puede ser más extenso que una homilía.
Segundo, ¿cómo se hace? En un primer momento se narra la vida de ese santo en su contexto histórico de modo agradable, vivo, atractivo. Después, se comenta la virtud más importante de ese santo que nos interesa subrayar. Y finalmente se trata de traer a ese santo a nuestro “aquí y ahora”, es decir, debemos hacer caminar ese santo por nuestros caminos y calles. Cada santo sigue siendo actual hoy.
Tercero, aquí tienen un posible modelo de panegírico sobre san Padre Pío de Pietrelcina. Primero, contemos la vida y el tiempo que vivió, las pruebas que tuvo y que Dios permitió. Segundo, nuestra parroquia se alegra con este patrono y quiere aprender de él, sobre todo, la capacidad de sacrificio ofrecido por amor y en el amor: aquí se explica un poco esta virtud del sacrificio (qué es, por sufrimos, para qué sufrimos, cómo debemos sufrir…). Y finalmente, sepamos que también nosotros atravesaremos por el sufrimiento: sufrimiento físico, moral o espiritual…Poner casos concretos de gente que sufre. Aprendamos de san Padre Pío. Con este texto del padre Pío cerramos nuestro panegírico.
Aprovechamos hoy para resumir los consejos que pide la oratoria en toda predicación:
Primero, dar una sola idea con su fin u objetivo claro: “tenemos que ser santos, cada uno en el lugar y en la misión donde Dios nos ha puesto”.
Segundo, esa idea desarrollada en dos o tres aspectos lógicos, estructurados y claros que expliciten esa idea y ese objetivo: “Debo ser santo, primero, por ser bautizado; segundo puedo ser santo, porque tengo todos los medios para ser santo; y tercero, pero, ¿realmente quiero ser santo? Aquí está lo decisivo”. ¿Notan los puntos progresivos, claros, estructurados del mismo tema?
Tercero, ideas concretizadas y sensibilizadas para la vida de los oyentes en su día a día. “Tú, trabajador, debes ser santo en tu trabajo de cada día haciéndolo con honestidad y alegría…Tú, estudiante, debes ser santo, si tomas en serio tus estudios para así poder ayudar a la humanidad y tener un buen porvenir… Tú, madre de familia, debes ser santa, educando a tus hijos en la ley y en el amor a Dios, cuidando y sacrificándote por ellos y por tu esposo…Conocí a X persona que vivía… Si Agustín de Hipona, a pesar de sus muchos pecados, fue santo, ¿por qué yo no?”.
Y cuarto, ideas expresadas con convicción, imaginación, fuerza, positividad y amabilidad, empleando imágenes, contrastes, comparaciones, parábolas, cambios de voz, preguntas, suspensos. “Claro que tú puedes. ¿Lo intentaste alguna vez? ¿Quién te ha dicho que no puedes ser santo? Tienes tela para ser un santo de verdad; lo único que necesitas es un buen sastre, como don Bosco hizo un buen traje con la tela de santo Domingo Savio. Venga, inténtalo”.

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