El don del Espíritu Santo hizo prodigios en la vida de Cristo y el don del Espíritu Santo quiere hacer prodigios en nuestras vidas. Jesús vivía con sus padres en Nazaret y de pronto se oyó aquello de que se estaba predicando un bautismo para pedirle a Dios perdón de los pecados del pueblo.
Y Jesús fue a pedirle a Dios perdón de los pecados del pueblo, porque era eso lo que se buscaba a orillas del Jordán, con la predicación del Juan, el que bautizaba.
Y fue allá Cristo, y habiendo sido bautizado por Juan, en ese acto de humildad y de oración por todos nosotros, se vio aparecer una hermosa paloma que bajo y se posó. Y Jesús completó su nombre. Él se llamaba Jesús, porque así lo había anunciado el Ángel.
Jesús significa: Dios salva, Yahvé salva. Pero desde el momento del bautismo Él comenzó a ser Jesucristo; Cristo quiere decir ungido.
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