sábado, 11 de mayo de 2013

Dío

Te los dio cuando te creó, pero sobre todo te los dio el día de tu bautismo, porque ahí hubo una comunicación del Espíritu Santo; ahí están en semilla, están dentro de ti multitud de dones, de posibilidades, de fuerzas, de virtudes, de regalos, de carismas; están ahí. Y cuando llega la lluvia del Espíritu Santo, esa semilla despierta, entonces tú pareces una persona nueva.
El don del Espíritu Santo hizo prodigios en la vida de Cristo y el don del Espíritu Santo quiere hacer prodigios en nuestras vidas. Jesús vivía con sus padres en Nazaret y de pronto se oyó aquello de que se estaba predicando un bautismo para pedirle a Dios perdón de los pecados del pueblo.
Y Jesús fue a pedirle a Dios perdón de los pecados del pueblo, porque era eso lo que se buscaba a orillas del Jordán, con la predicación del Juan, el que bautizaba.
Y fue allá Cristo, y habiendo sido bautizado por Juan, en ese acto de humildad y de oración por todos nosotros, se vio aparecer una hermosa paloma que bajo y se posó. Y Jesús completó su nombre. Él se llamaba Jesús, porque así lo había anunciado el Ángel.
Jesús significa: Dios salva, Yahvé salva. Pero desde el momento del bautismo Él comenzó a ser Jesucristo; Cristo quiere decir ungido.

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