i “Yo quiero oír tu voz" Cantar de los Cantares 2,8, quiero que ese "te quiero", quiero que ese
"te amo", salga de tu voz". Dios quiere oír nuestra voz..
Dios nos está diciendo: "En los huecos de la peña, en los
escondrijos de la cuesta déjame ver tu figura, aparece tú ante mí" Cantar de los Cantares 2,14.
El amor es personal, el amor cuando es amor es personal. En esta
interpretación mística Dios quiere ver la figura tuya, la tuya, y quiere oir tu
voz, no basta con que el universo entero le diga a Dios, "Señor, te
amo", a Dios le está faltando el "te amo" de alguno de nosotros.
Porque ese amado vino a buscar la voz del alma amada, vino a
buscarla en ese Niño que va a nacer; y Jesús, Jesús pequeño, y Jesús
adolescente, y Jesús adulto, ese Jesús que va por veredas, por campos, por
ciudades, ese Jesús que recorre toda la Palestina para luego recorrer todo el
mundo, ese Jesús está buscando a su paloma, está buscando esa figura que le
hace falta, ese rostro que ha amado, esa voz que echa de menos.
Es el mismo Jesús que recibe de nosotros un "te
quiero" cada vez que celebramos la Eucaristía. hay una unión profunda
entre el misterio de la Encarnación en las entrañas de María, el misterio de la
consagración en las manos del sacerdote, y el misterio de la unión esponsal del
alma con Dios.
Estos tres misterios se unen, y así la Iglesia, discretamente,
nos invita a que en el día de Navidad, cuando recordamos la profundidad en el
vientre de María, alabemos también la fecundidad de la Iglesia y hagamos
fecundos nuestros corazones.
Que así lo realice Dios, para quien nada es imposible. Honor y
alabanza a su nombre.
Amén.
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