San Pablo nos
dice que Dios insiste llamando, y Jesús nos invita a que nosotros insistamos
llamando; Pablo nos dice que recibamos la salvación como un puro regalo, y
Jesús, en cambio, nos dice: "Llamad, buscad, pedid" San Lucas 11,9..
Lo que nos enseña Jesucristo,
no es que Dios sea difícil de convencer,sino que, aunque fuera difícil de
convencer, finalmente nosotros obtendremos de Él lo que necesitamos.
Cuando Dios calla, cuando nuestras súplicas parecen estrellarse
con una pared de indiferencia, cuando nuestra voz parece perderse en un
desierto sin respuestas, cuando no nos arropan las cobijas, sino nos envuelve
el frío de la noche y golpeamos y no parece haber respuesta.
Es necesario, como decía
San Ignacio de Antioquía, es necesario refugiarse en el Evangelio como si en él
estuviera corporalmente Cristo; es necesario acogerse estas palabras y decir:
"Pues aunque me parezca que no hay sino silencio y noche, aunque me
parezca que no hay sino frío y desierto, también ahí la voz de Jesús, el
susurro de Jesús: "¡pide, sigue pidiendo!; ¡busca, sigue buscando!;
¡llama, sigue llamando!"
El susurro de Jesús, la exhortación de Jesús tiene poder para
vencer, el susurro de Jesús: "Pide, sigue pidiendo; sigue buscando, sigue
llamando, no te detengas, Dios tendrá
una respuesta para ti".
"No pierdas tu vocación de amor, no pierdas tu tiempo de
oración, no te dejes enredar, no te dejes envolver, no te dejes desanimar,
aunque parezca que nada te responde, no te dejes desanimar; sigue, sigue,
persevera, Dios tiene una respuesta buena para ti".
"Mis niños y yo estamos acostados" San Lucas 11,7.
¿Pero cómo termina el pasaje ? Termina diciendo: "Si
vosotros que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto mas
vuestro Padre celestial...." San Lucas 11,13.
Escucha lo que te dice el evangelio: tu Padre celestial te dará
el Espíritu Santo" San Lucas 11,13, "y
con la fuerza de ese Espíritu, tu seguirás perseverando en la oración; tu padre
celestial te va a dar el Espíritu.
¡Tú eres de los niños de
Él! ¡Tú eres de los hijos de Él!¡Escucha la voz de Jesús! ¡Escucha el susurro
de Cristo! ¡Déjate convencer por la voz de Cristo.
Deja que te gane la voz de Jesucristo, persevera en la oración,
recibe el don del Espíritu Santo y abre ampliamente tus manos y tus brazos, que
Papá Dios tiene mucho, mucho para entregarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario